El mercado alemán vivió una sesión claramente negativa. El DAX terminó en 25.061,31 puntos, con un retroceso del 1,52%, después de una jornada dominada por la presión vendedora sobre buena parte de los grandes valores industriales y tecnológicos. La subida del petróleo por encima de los 100 dólares, en un momento de renovada tensión en Oriente Medio, contribuyó a deteriorar el apetito por el riesgo y añadió preocupación por sus posibles efectos sobre la inflación y los costes empresariales.
Las mayores presiones dentro del índice llegaron de compañías como Infineon, Siemens y Siemens Energy, mientras Deutsche Bank también sufrió un descenso significativo. Infineon fue especialmente débil, con una caída cercana al 6%, en una sesión complicada para el segmento tecnológico. En el lado contrario, algunos valores defensivos y determinados títulos ligados al consumo consiguieron limitar parcialmente el retroceso del índice.
La macroeconomía alemana ofreció una señal bastante más constructiva. La producción industrial aumentó un 2% en agosto respecto a julio, con avances destacados en construcción y maquinaria. Sin embargo, el dato llegó después de que el día anterior se conociera una fuerte caída del 10,6% en los nuevos pedidos industriales, lo que deja una imagen todavía irregular de la recuperación manufacturera. Por tanto, ambos indicadores aportan información relevante, pero ninguno permite explicar por sí solo el comportamiento bursátil de la jornada.
En Suiza, el tono fue mucho más estable. El SMI cerró en 13.775,88 puntos, un 0,09% por debajo del nivel anterior. La diferencia respecto a Alemania fue notable y refleja, en buena medida, la composición más defensiva del índice. Roche y Novartis avanzaron alrededor de un 2%, mientras Nestlé también terminó al alza, proporcionando un importante apoyo al SMI.
La fortaleza de los grandes valores farmacéuticos y de consumo compensó buena parte de la debilidad de otros componentes. UBS, ABB, Holcim y Richemont estuvieron entre los valores más castigados. El resultado fue, por tanto, una sesión prácticamente plana para el mercado suizo, pese a que algunos de sus principales valores cíclicos y financieros sí acusaron el aumento de la aversión al riesgo.
La próxima sesión efectiva para ambos mercados será el jueves 8 de octubre. En Alemania, el calendario vuelve a colocar el foco sobre la economía doméstica: está prevista la publicación de los datos de comercio exterior y también la actualización de las previsiones económicas del Gobierno. Estos datos podrían ayudar a valorar si la mejora reciente de algunos indicadores industriales tiene una base suficientemente amplia.
Además, después del cierre de esta sesión está prevista la publicación de las actas de la última reunión de la Reserva Federal. No forman parte de las causas de la jornada analizada, pero sí pueden influir en el tono de los mercados europeos en la siguiente sesión, especialmente a través de los tipos de interés, las rentabilidades de los bonos y el apetito global por el riesgo. En Suiza, la evolución de los grandes valores defensivos y del franco seguirá siendo especialmente relevante si persiste la búsqueda de refugio.
Contenido exclusivamente informativo. No constituye asesoramiento financiero ni supone una recomendación de inversión.
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