El mercado alemán abrió el último trimestre con una sesión claramente negativa. El DAX terminó en 24.939 puntos, con una caída cercana al 1%, después de moverse durante buena parte de la jornada por debajo de los 25.000 puntos. El tono vendedor fue bastante generalizado y tuvo especial incidencia en bancos, automóviles, farmacéuticas y algunos de los grandes valores tecnológicos.
El principal factor de fondo fue el repunte de los rendimientos de la deuda, que volvió a poner el foco en el coste del dinero. La rentabilidad del bono alemán a diez años llegó a situarse esta semana en niveles no vistos desde 2009, mientras el encarecimiento de la energía mantiene elevada la preocupación por la inflación. El dato alemán conocido el día anterior ya había mostrado una inflación del 3,3% en septiembre, frente al 2,9% de agosto, con la energía aumentando un 14,9% interanual. La combinación de precios energéticos elevados y expectativas de tipos de interés más altos constituye un entorno poco favorable para las valoraciones bursátiles.
Entre los grandes protagonistas de la caída estuvo Bayer, que retrocedió alrededor de un 5%. Volkswagen también sufrió una presión notable, con una pérdida cercana al 3,4%, mientras Merck, Deutsche Bank y Fresenius terminaron igualmente entre los valores más castigados. El comportamiento de Deutsche Bank encajó con la debilidad general del sector financiero ante el ascenso de los rendimientos. En el lado tecnológico, SAP perdió terreno, mientras Infineon mostró una mayor resistencia y terminó siendo uno de los pocos grandes valores capaces de escapar de las ventas.
No hubo, por tanto, un único detonante empresarial capaz de explicar por sí solo el movimiento del DAX. Más bien se produjo una combinación de presión sobre los tipos, energía cara y una reducción general del apetito por el riesgo. La jornada también confirmó que la sensibilidad del mercado alemán a los costes financieros sigue siendo elevada.
En Suiza, el movimiento fue todavía más intenso. El SMI cerró en 13.623,6 puntos, un 1,49% menos, encadenando su cuarta sesión consecutiva de descensos. La caída tuvo especial importancia porque afectó simultáneamente a varios de los grandes valores que concentran buena parte del peso del índice.
Nestlé y Novartis retrocedieron alrededor de un 1,5%, mientras Roche mostró una caída más moderada. Entre los valores más débiles estuvieron Richemont y UBS, ambos con descensos superiores al 2%. En el caso de UBS, además del entorno desfavorable para los bancos, el mercado tuvo que digerir nuevas presiones relacionadas con el debate sobre las futuras exigencias de capital en Suiza. Un importante accionista institucional llegó a pedir públicamente que el banco estudiara trasladar su sede fuera del país si las nuevas exigencias resultaban demasiado gravosas. La cuestión ya era conocida por el mercado, por lo que no puede atribuirse únicamente a esta noticia el movimiento de la acción durante la jornada.
El dato de inflación suizo publicado durante la sesión también aportó información relevante. Los precios al consumo permanecieron estables en septiembre respecto a agosto y la inflación interanual subió al 1%. El incremento estuvo relacionado principalmente con la energía, mientras que otros componentes mostraron movimientos contrapuestos. El resultado mantiene la inflación dentro del intervalo que vigila el banco central suizo, aunque confirma que el encarecimiento energético vuelve a ser un elemento a seguir de cerca.
La próxima sesión efectiva para Alemania y Suiza será el viernes 2 de octubre. Para el DAX, la evolución de los rendimientos de la deuda, el precio de la energía y la reacción de los mercados a la reciente aceleración de la inflación alemana seguirán siendo referencias importantes. En Suiza, además, el comportamiento de UBS puede continuar condicionado por las novedades regulatorias, mientras los grandes valores defensivos seguirán teniendo una influencia considerable sobre el SMI.
También será relevante la información macroeconómica que se conozca antes de la apertura europea y durante la jornada. En particular, los nuevos datos de inflación de la zona euro y la evolución de las expectativas sobre los tipos de interés pueden modificar la percepción sobre el coste del dinero. No obstante, el comportamiento de estos mercados dependerá igualmente de cómo evolucionen los rendimientos y los precios energéticos, por lo que no existe una única variable que permita anticipar por sí sola la dirección de la siguiente sesión.
Este contenido tiene finalidad exclusivamente informativa, no constituye asesoramiento financiero y no supone una recomendación de inversión.
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