Análisis del DAX y el SIX — 30 de septiembre de 2026

El DAX cerró la última sesión de septiembre con una caída del 0,79%, hasta 25.199,19 puntos, en una jornada que comenzó con mejor tono pero terminó dominada por las ventas. El índice se movió durante buena parte del día por encima de 25.300 puntos, pero perdió fuerza en la recta final y acabó cerca de los mínimos. Con este descenso, septiembre deja un balance mensual negativo y devuelve al mercado alemán a una zona en la que la evolución de los tipos y de los costes energéticos vuelve a ganar protagonismo.

La inflación alemana fue uno de los principales focos de atención. El dato preliminar de septiembre mostró una aceleración de la inflación armonizada, mientras el mercado también vigiló el repunte de los precios energéticos. Para el DAX, la cuestión no es únicamente el efecto directo sobre los costes de las empresas industriales: una inflación más persistente puede reducir el margen para una política monetaria más expansiva y mantener elevadas las rentabilidades de la deuda. La reacción bursátil sugiere que este factor pesó más que algunas señales económicas favorables procedentes de Estados Unidos.

La composición del índice hizo el resto. Commerzbank y SAP estuvieron entre los valores que más retrocedieron, con descensos aproximados del 2,2% y el 2%, respectivamente, mientras Siemens Healthineers y QIAGEN también terminaron en terreno negativo. En cambio, MTU Aero Engines, BMW y Zalando avanzaron y evitaron que la caída fuese más profunda. El movimiento fue, por tanto, selectivo: no se produjo una venta indiscriminada de todos los componentes del DAX, sino una presión especialmente visible sobre algunos de sus grandes valores.

El SMI mostró una resistencia mayor, aunque tampoco logró escapar completamente de la cautela. El índice suizo terminó alrededor de 13.902 puntos, prácticamente plano frente a la sesión anterior y con una ligera pérdida cercana al 0,08%. Durante la jornada llegó a situarse en 13.973 puntos antes de regresar hacia el cierre anterior. Septiembre termina así con el SMI claramente por debajo de los 14.000 puntos, pero sin el retroceso registrado por el DAX en esta última sesión.

En Zúrich destacaron Partners Group, Amrize, Galderma y Richemont por el lado positivo, mientras Holcim, Swiss Life, ABB, Lonza y Swiss Re estuvieron entre los valores más débiles. La sesión volvió a poner de manifiesto la diferente composición de ambos índices: el peso de grandes compañías defensivas y farmacéuticas proporciona al SMI una estructura distinta de la del DAX, más expuesto a la industria y al ciclo económico.

El mercado suizo afronta además un cambio relevante en su composición. Swisscom deja el SMI y pasa al SMIM, en una modificación efectiva desde el comienzo de octubre. La salida de una compañía defensiva de gran capitalización puede alterar ligeramente el equilibrio del índice, aunque su impacto sobre la dirección del mercado dependerá de la evolución conjunta de los demás componentes.

La próxima sesión será el jueves 1 de octubre, jornada normal de negociación tanto en Alemania como en Suiza. En Fráncfort, el principal dato doméstico será el PMI manufacturero definitivo de septiembre, para el que el consenso disponible apunta a 53,8 puntos, el mismo nivel que la lectura anterior. Una cifra superior reforzaría la percepción de recuperación industrial, mientras una revisión a la baja podría reavivar las dudas sobre la fortaleza de la economía alemana.

En Suiza se publicarán la inflación de septiembre, las ventas minoristas de agosto y el PMI manufacturero de procure.ch. El consenso sitúa el crecimiento interanual de los precios en el 0,8% y el PMI en 56 puntos, frente a los 57,1 del mes anterior. El dato de actividad seguirá siendo relevante porque una lectura por encima de 50 continúa indicando expansión del sector manufacturero, aunque una moderación respecto al mes anterior señalaría menor ritmo de crecimiento.

El escenario para el jueves sigue abierto. En el DAX, unos datos industriales firmes podrían ayudar a estabilizar el ánimo después de la presión sufrida en septiembre, pero el efecto podría quedar limitado si continúan subiendo el petróleo o las rentabilidades de la deuda. En el SMI, la inflación suiza, el comportamiento del franco y la evolución de sus grandes compañías serán especialmente importantes. También habrá que vigilar las referencias procedentes de Estados Unidos, incluido el ISM manufacturero, porque pueden modificar las expectativas sobre los tipos y trasladarse posteriormente a los mercados europeos.

Con la información disponible al cierre no existe una señal suficientemente clara para anticipar una dirección concreta para la siguiente sesión. El contraste entre un DAX claramente presionado y un SMI prácticamente estable aconseja evitar una lectura uniforme de la renta variable europea. Los próximos datos de actividad e inflación permitirán comprobar si el deterioro de septiembre responde a un episodio de cautela asociado a energía y tipos o si empieza a reflejar una preocupación más profunda sobre el crecimiento.

Este contenido tiene finalidad exclusivamente informativa. No constituye asesoramiento financiero ni supone una recomendación de inversión.


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