Circuit breaker en bolsa cómo funciona y qué ocurre cuando se activa

En los mercados financieros hay momentos en los que los precios dejan de moverse con normalidad. Una avalancha de órdenes de venta puede provocar una caída muy rápida y dificultar que compradores y vendedores encuentren un precio razonable. Para esas situaciones existen los llamados circuit breakers, mecanismos diseñados para frenar temporalmente la negociación cuando la volatilidad alcanza determinados niveles.

El nombre puede traducirse literalmente como “interruptor de circuito”. La comparación con un sistema eléctrico es bastante acertada: si se detecta una situación considerada peligrosa, el mercado puede detenerse durante un periodo limitado para evitar que el movimiento se descontrole. No pretende impedir que las acciones bajen, sino introducir una pausa cuando la velocidad de la caída alcanza un nivel excepcional.

Qué es exactamente un circuit breaker

Un circuit breaker es una regla de mercado que provoca una interrupción automática de la negociación cuando se cumple una determinada condición. Puede aplicarse a una acción concreta o al conjunto del mercado.

La diferencia es importante. Una acción puede desplomarse por sus propios resultados, por una noticia empresarial o por un error de negociación y activar un mecanismo de protección individual. En cambio, un circuit breaker de mercado afecta a un índice de referencia y puede detener temporalmente la negociación de una parte muy amplia del mercado.

Estados Unidos ofrece uno de los ejemplos más conocidos. Allí, el mecanismo de ámbito general utiliza el S&P 500 como referencia y contempla tres niveles. Si el índice cae un 7 % respecto al cierre anterior, se produce una interrupción de 15 minutos. Si posteriormente alcanza una caída del 13 %, se aplica otra interrupción de 15 minutos. Una caída del 20 % provoca el cierre de la negociación durante el resto de la sesión. Estas reglas fueron establecidas tras varias modificaciones del sistema original.

No se trata, por tanto, de que la bolsa “no pueda caer más” de un determinado porcentaje. El mercado puede seguir bajando cuando vuelve la negociación. El circuit breaker simplemente introduce una pausa.

Por qué se crearon

La historia moderna de estos mecanismos está estrechamente relacionada con el llamado Lunes Negro del 19 de octubre de 1987. Ese día, el Dow Jones cayó aproximadamente un 22,6 %, una de las mayores pérdidas porcentuales registradas en una sola sesión. La combinación de fuertes ventas, enormes volúmenes de negociación y problemas de liquidez puso de manifiesto las dificultades que podía generar un mercado moviéndose a una velocidad extraordinaria.

A raíz de aquella experiencia se introdujeron en Estados Unidos los primeros circuit breakers en 1988. El sistema original era diferente al actual: los niveles se calculaban mediante descensos en puntos del Dow Jones, no mediante porcentajes del S&P 500. Además, las pausas eran considerablemente más largas. Con el tiempo, las reglas fueron modificándose para adaptarse a un mercado electrónico, mucho más rápido y fragmentado.

La idea de fondo sigue siendo prácticamente la misma: ganar unos minutos cuando los movimientos son tan bruscos que existe el riesgo de que las órdenes se acumulen y los precios se desplacen de forma desordenada.

Cómo funciona en la práctica

Imaginemos que el S&P 500 comienza una sesión alrededor de 6.000 puntos. Una caída del 7 % supondría aproximadamente 5.580 puntos. Si se alcanza ese nivel durante el periodo en el que el mecanismo está operativo, se activa el primer nivel y la negociación se detiene durante 15 minutos.

Durante esa pausa los inversores no pueden continuar negociando normalmente los valores afectados por el cierre. El objetivo es permitir que se incorporen nuevas órdenes, que los participantes asimilen la información y que, al reanudarse la negociación, exista una formación de precios algo más ordenada.

La pausa no borra las órdenes ni obliga a que el mercado vuelva al nivel anterior. Tampoco significa que la caída haya sido un error. Si la situación económica justifica que los precios estén mucho más abajo, las acciones pueden seguir cayendo cuando se reanude la negociación.

Esta última cuestión es fundamental. Un circuit breaker no es un suelo de mercado.

Cuántas veces se ha activado

Aquí conviene distinguir entre los distintos tipos de mecanismos y mercados. No existe una cifra universal de “veces que se ha activado el circuit breaker”, porque una bolsa puede tener interrupciones para acciones individuales y, al mismo tiempo, mecanismos diferentes para el mercado en su conjunto.

En Estados Unidos, el sistema general implantado en 1988 permaneció prácticamente inédito durante años. La Comisión de Bolsa y Valores estadounidense, la SEC, señaló en 2012 que los circuit breakers de ámbito general habían sido activados únicamente una vez desde su creación: el 27 de octubre de 1997. Aquel día el Dow Jones llegó a provocar una interrupción y, posteriormente, se activó un segundo nivel que terminó adelantando el cierre del mercado.

La situación cambió radicalmente en marzo de 2020. En plena oleada de ventas, el mecanismo de ámbito general estadounidense se activó cuatro veces: el 9, el 12, el 16 y el 18 de marzo. Los cuatro episodios correspondieron al primer nivel, es decir, a una caída del 7 %. La SEC indicó posteriormente que las pausas y reaperturas funcionaron, en términos generales, de forma ordenada.

Por tanto, si hablamos específicamente del circuit breaker de mercado estadounidense en su configuración moderna, marzo de 2020 fue el episodio extraordinario que más claramente puso a prueba el sistema.

Pero hay una segunda categoría que suele generar confusión. Los mecanismos aplicados a acciones individuales son mucho más frecuentes. En Estados Unidos, el sistema Limit Up-Limit Down establece bandas de precio para cada acción y puede provocar una pausa cuando la cotización se sale de determinados límites. En marzo de 2020, por ejemplo, hubo un enorme aumento de estas interrupciones. Solo el 18 de marzo se registraron 1.475 pausas de volatilidad en 643 valores diferentes.

Mitos y verdades

Uno de los mitos más habituales es pensar que el circuit breaker evita un desplome bursátil. No es así. Solo lo interrumpe temporalmente. Cuando termina la pausa, el precio puede continuar cayendo.

También es falso que el mecanismo se active cada vez que una acción pierde un determinado porcentaje durante el día. Los umbrales, los periodos de referencia y las reglas cambian según el mercado y según si hablamos de un valor individual o de todo el mercado.

Otro error frecuente consiste en pensar que la activación demuestra que el mercado está “roto”. Tampoco necesariamente. Precisamente es una respuesta prevista por las propias reglas de negociación ante una situación de volatilidad excepcional.

Hay, además, una idea bastante extendida según la cual detener la negociación siempre perjudica al inversor porque impide vender. La realidad es más complicada. Durante una caída extremadamente rápida, disponer de unos minutos para que se actualicen las órdenes puede ayudar a evitar operaciones realizadas a precios absurdos o con una liquidez momentáneamente muy reducida. Pero también es cierto que quien necesita vender inmediatamente queda temporalmente sin poder hacerlo. El mecanismo tiene beneficios y costes.

Ventajas del circuit breaker

Su principal ventaja es introducir tiempo cuando el mercado está funcionando a una velocidad extraordinaria. En condiciones normales, los precios se forman mediante millones de decisiones de compra y venta. Cuando aparece una avalancha de órdenes, la situación puede cambiar en cuestión de segundos.

Una pausa puede ayudar a reducir el componente puramente mecánico o emocional de una caída y permitir que los participantes incorporen información nueva. También puede dar tiempo para revisar órdenes, comprobar sistemas y detectar posibles errores.

La experiencia de marzo de 2020 es especialmente interesante. La SEC concluyó que los cuatro circuit breakers de ámbito general funcionaron, en términos generales, como estaba previsto, con pausas y reaperturas ordenadas.

Además, el hecho de que el mecanismo sea automático elimina buena parte de la arbitrariedad. No depende de que alguien decida en mitad de una crisis si hay que parar la bolsa. Las condiciones están determinadas de antemano.

Desventajas y limitaciones

El principal inconveniente es que una pausa no elimina la causa de la caída. Si una empresa tiene un problema grave o si el mercado considera que las acciones valen mucho menos, la cotización puede seguir bajando después.

También puede producirse un efecto psicológico contrario al buscado. La activación de un circuit breaker es una señal muy visible de que está ocurriendo algo extraordinario. Para algunos inversores puede aumentar la sensación de alarma en lugar de reducirla.

Otra limitación es que los mercados financieros actuales están conectados entre sí. Una pausa en un mercado no significa necesariamente que desaparezca la presión vendedora. Pueden seguir funcionando otros mercados, derivados o instrumentos relacionados, dependiendo de las reglas concretas.

Existe además un problema práctico: determinar los niveles adecuados. Si los límites son demasiado estrechos, las interrupciones podrían producirse con demasiada frecuencia y dificultar la formación normal de precios. Si son demasiado amplios, quizá el mecanismo apenas tenga utilidad cuando realmente se necesite.

¿Realmente funciona?

La respuesta más razonable es que funciona para lo que está diseñado, pero no para lo que algunas personas esperan de él.

Sirve para introducir una pausa en episodios extremos de volatilidad. No sirve para garantizar que los precios sean correctos, evitar pérdidas, impedir un mercado bajista ni proteger al inversor de una mala inversión.

La experiencia histórica aporta una pista importante. Durante años, el mecanismo estadounidense de ámbito general prácticamente no se utilizó. Sin embargo, cuando llegó un periodo extraordinario como marzo de 2020, se activó cuatro veces en cuestión de días. Es decir, su utilidad no está en intervenir constantemente, sino en disponer de una herramienta preparada para situaciones excepcionales.

Tampoco debe confundirse con los controles aplicados a valores individuales. Desde 2010 se desarrollaron mecanismos específicos para evitar movimientos extremos en acciones concretas, y posteriormente se implantó el sistema Limit Up-Limit Down. La SEC estudió su funcionamiento y observó que la frecuencia de las pausas variaba considerablemente entre valores y categorías de acciones.


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