¿Ha llegado el fin del coche de hidrógeno?

En Europa, la tecnología del coche de hidrógeno —con su famosa pila de combustible— está viviendo quizás sus últimos momentos. Dos grandes actores del sector, Stellantis (el grupo detrás de marcas como Opel, Fiat y Peugeot) y Daimler Truck, han decidido dar un paso atrás. Stellantis ha cancelado sus planes de desarrollar vehículos con pila de combustible, mientras que Daimler ha pospuesto la producción de camiones de hidrógeno desde 2027 a los primeros años de la década de 2030.

El experto en automoción Ferdinand Dudenhöffer lo deja muy claro: estos anuncios suponen probablemente el final del coche de hidrógeno en Europa. Aunque BMW aún mantiene cierta apuesta por este tipo de tecnología —con planes para iniciar una producción limitada a partir de 2028—, sin el apoyo de China o EE.UU., dice Dudenhöffer, “la pila de combustible en el coche se marchita como una primula”.

Uno de los mayores escollos de esta alternativa es la infraestructura: en Alemania apenas hay unas cien estaciones de hidrógeno, y algunas ya fueron desmontadas por falta de uso. La pila de combustible es también menos eficiente y más costosa que la batería eléctrica, tanto en consumo como en conversión y transporte de energía.


Lo que está ocurriendo no solo refleja una retirada tecnológica, sino una reorientación estratégica clara hacia la movilidad eléctrica con batería. Si bien el hidrógeno sigue siendo útil para sectores como la aviación, transporte marítimo o producción industrial, en el transporte por carretera parece cada vez más un “hobby” costoso, sin suficiente demanda ni respaldo político.

El riesgo es evidente: seguir apoyando una tecnología sin futuro real diluye recursos que podrían utilizarse para acelerar la verdadera revolución limpia, la de los vehículos eléctricos. Europa podría terminar quedando rezagada si no apuesta decididamente por lo que ya es viable y lo que sí cuenta con infraestructura y mercado.

En definitiva, el coche de hidrógeno tal y como lo imaginábamos parece llegar a su fin —y quizás sea tiempo de dejar marchar lo que no llegó a despegar.


Descubre más desde Hauschildt

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar