José Alberto Hauschildt

29.10.1944 – 28.04.2026

Se ha ido un luchador incansable, un empresario que empezó desde abajo y se forjó a sí mismo. Alcanzó todo aquello que se propuso. Luchó contra gobiernos y funcionarios que nunca estuvieron a la altura; contra la injusticia, contra la suerte, contra el desprecio, contra la envidia, contra la traición de muchos a los que ayudó… y salió vencedor. Mientras otros hablaban, él actuaba.

Trabajó sin descanso y dio oportunidades a otros; supo ganarse la vida y también ayudar a quienes le rodeaban.

Todas las personas con las que me he encontrado y que lo conocieron han hablado bien de él, y eso no tiene precio.

Cuidó de su familia lo mejor que supo y pudo. Pero llega un momento en el que es mejor dejar de sufrir innecesariamente y descansar. Te vas por la puerta grande; llévate contigo la sonrisa que mereces.

Cuando un ser querido se va, da la sensación de que en la vida estás cayendo continuamente en paracaídas y te cortan una cuerda, una de esas cuerdas que representan a las pocas personas que realmente te amaron, respetaron y formaban parte de tu sustento.

Gracias por todo lo que me has ayudado, gracias por haber confiado en mí.

Un beso grande y un abrazo eterno, “viejo”. Descansa en paz.

Diego A. Hauschildt

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