Root Beer

Cuando uno visita Estados Unidos, es fácil dejarse llevar por la curiosidad gastronómica. Desde hamburguesas descomunales hasta cereales de colores imposibles, el país ofrece un sinfín de sabores únicos. Sin embargo, pocas experiencias resultan tan chocantes al paladar extranjero como la de probar una lata de root beer, una bebida gaseosa que para muchos tiene un sabor más cercano a la pasta de dientes o al jarabe para la tos que a algo realmente refrescante.

Root Beer

¿Qué es la root beer?

La root beer es una gaseosa tradicional estadounidense con una larga historia que se remonta al siglo XIX. Originalmente se preparaba mediante la fermentación de raíces y hierbas, especialmente la raíz de sassafrás (Sassafras albidum) y zarzaparrilla, plantas aromáticas con propiedades medicinales que los pueblos indígenas ya utilizaban mucho antes de la llegada de los colonos europeos. A diferencia de las cervezas fermentadas, la root beer moderna es completamente sin alcohol (aunque existen versiones alcohólicas en el mercado, llamadas “hard root beer”).

Un sabor difícil de amar

La descripción más común entre los turistas que prueban root beer por primera vez es que “sabe a medicina”. El sabor dominante de esta bebida recuerda a productos como enjuague bucal, Vicks VapoRub, regaliz negro o incluso pasta dental mentolada. Esto no es una exageración: el perfil de sabor incluye notas de mentol, clavo de olor, vainilla, anís y otras esencias herbales que pueden ser francamente desagradables para un paladar no acostumbrado.

En muchos países, sabores como el del regaliz negro son minoritarios o directamente impopulares, lo que explica en parte el rechazo inmediato que genera la root beer en visitantes de Europa, América Latina o Asia. Incluso hay videos virales de turistas probándola por primera vez y reaccionando con caras de disgusto o directamente escupiéndola.

¿Por qué les gusta tanto a los estadounidenses?

Como ocurre con muchas comidas y bebidas tradicionales, el gusto por la root beer es en gran parte cultural y adquirido desde la infancia. Muchos estadounidenses la asocian con recuerdos de la niñez, fiestas, picnics y, sobre todo, con el clásico postre «root beer float»: una mezcla de helado de vainilla con root beer que crea una especie de malteada espumosa. Para quienes crecieron con estas referencias, la root beer no solo es deliciosa, sino que despierta nostalgia.

Marcas y presencia en el mercado

Algunas de las marcas más populares en el mercado estadounidense son:

  • A&W Root Beer: probablemente la más icónica, con un sabor muy cremoso.
  • Barq’s: ligeramente más picante y con un leve contenido de cafeína.
  • Mug Root Beer: más suave, comercializada por PepsiCo.
  • Dad’s Root Beer: una marca con estilo retro que intenta conservar una receta tradicional.

Estas marcas están disponibles prácticamente en cualquier supermercado, restaurante de comida rápida o máquina expendedora en Estados Unidos, lo que aumenta las probabilidades de que un turista la pruebe sin saber muy bien qué esperar.

¿Vale la pena probarla?

Si eres un turista curioso y de paladar aventurero, probar root beer puede ser una experiencia cultural interesante, aunque probablemente no placentera. Lo importante es saber de antemano que el sabor será muy diferente a cualquier otra gaseosa que hayas probado. No es cola, no es tónica, no es jugo: es una mezcla de hierbas dulces que muchos encuentran francamente desagradable.

Recomendación final

Mi recomendación para turistas es clara: si ves una lata de root beer en una tienda y no estás seguro de qué es, piensa dos veces antes de comprarla esperando una bebida dulce y refrescante. A menos que estés dispuesto a enfrentarte a un sabor intenso, herbal y medicinal, quizás sea mejor optar por otras opciones más amigables para el paladar internacional. Pero si decides probarla, al menos tendrás una anécdota que contar… y posiblemente una nueva bebida que añadir a tu lista de “cosas que nunca volveré a tomar”.


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