YouTube y la Normalización de Drogas y Alcohol

YouTube es un gigante que entretiene a millones de jóvenes, pero también un escenario donde algunos creadores normalizan drogas y alcohol sin apenas consecuencias. Figuras como Jordi Wild, con su podcast The Wild Project, y otros influencers de juegos como Fortnite y Roblox, hacen comentarios que trivializan sustancias ante audiencias que incluyen niños. Aunque YouTube tiene reglas contra esto, no siempre las aplica con rigor, dejando que estos mensajes lleguen a los más vulnerables.

YouTube y la Normalización de Drogas y Alcohol

YouTube prohíbe promover drogas ilegales o el consumo irresponsable de alcohol en sus Directrices de la Comunidad. Los videos que glorifican estas sustancias no deberían generar ingresos y podrían ser eliminados. Pero en la práctica, comentarios casuales sobre drogas o alcohol, disfrazados de «humor» en streams o videos, a menudo pasan desapercibidos, sobre todo si vienen de creadores populares. El algoritmo de la plataforma, que busca mantener a los usuarios pegados a la pantalla, termina recomendando este tipo de contenido, incluso si roza los límites éticos.

Con un 40% de su audiencia siendo adolescentes, YouTube tiene una gran responsabilidad. Estudios sugieren que mensajes que normalizan sustancias pueden aumentar la curiosidad en los jóvenes en un 20-25%. Sin embargo, mientras pequeños creadores enfrentan sanciones rápidas, los grandes nombres parecen tener más margen. Esto no es justo, y YouTube debe ser más estricto, especialmente con transmisiones en vivo donde las bromas sobre drogas o alcohol fluyen sin filtros.

Jordi Wild, con millones de seguidores en The Wild Project, es conocido por su estilo directo. Pero algunas de sus declaraciones, como cuando dijo en un directo que probar cocaína es «cada vez más común», preocupan porque podrían minimizar los riesgos de una sustancia peligrosa, como la adicción o problemas de salud. Aunque él lo presenta como una anécdota personal, estas palabras llegan a adolescentes que lo ven como un ídolo, y sin un contexto educativo claro, pueden malinterpretarse.

En su podcast, episodios que tocan temas de drogas a veces suenan más sensacionalistas que informativos, lo que puede hacer que los jóvenes vean estas sustancias como algo «normal». En redes como X, algunos critican este enfoque, mientras otros lo defienden por ser «auténtico». Pero YouTube no parece tomar medidas claras, como quitar esos videos, lo que plantea dudas sobre si las reglas se aplican igual para todos. Los creadores con tanta influencia deberían ser más cuidadosos con lo que dicen.

En juegos como Fortnite y Roblox, muy populares entre niños (el 60% de los jugadores de Fortnite son menores de 18), algunos creadores hacen bromas sobre marihuana, alcohol o incluso setas alucinógenas durante streams o videos. Frases como «una birra para el relax post-partida» o chistes sobre «fumar algo» se cuelan en charlas de gaming, presentadas como algo ligero. Para los niños que ven estos videos, estas referencias pueden parecer divertidas, pero normalizan sustancias de forma peligrosa.

Un estudio de 2023 encontró que este tipo de comentarios en contenido de juegos aumenta la curiosidad por las drogas en un 25% entre adolescentes. En plataformas como Roblox, donde los usuarios son aún más jóvenes, estas bromas son especialmente preocupantes. YouTube apenas modera los streams en vivo, donde estas charlas ocurren sin control, dejando a los menores expuestos a mensajes que no deberían escuchar.

Los adolescentes y niños son los más afectados. Los mensajes que trivializan drogas o alcohol pueden hacer que parezcan algo «cool», aumentando el riesgo de que quieran experimentar. Además, juegos como Fortnite, diseñados para enganchar, ya son adictivos por sí mismos, y mezclarlos con bromas sobre sustancias solo complica las cosas. YouTube debería actuar más rápido: sancionar videos, exigir advertencias claras y moderar streams en tiempo real. Pero mientras no lo haga, los creadores seguirán teniendo vía libre, y los menores pagarán el precio.

YouTube y sus creadores, desde Jordi Wild hasta influencers de Fortnite y Roblox, deben asumir su responsabilidad. Hablar de drogas o alcohol como si fueran una broma, especialmente ante niños, no es aceptable. La plataforma necesita aplicar sus reglas sin favoritismos, moderar streams en vivo y exigir a los creadores que piensen en su impacto. Los padres, usuarios y gobiernos también pueden ayudar reportando contenido y pidiendo regulaciones más duras. No se trata de censurar, sino de proteger a una generación. Es hora de que YouTube y sus influencers dejen de jugar con fuego y prioricen la seguridad sobre los clics.


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