En un curioso acertijo matemático que circula desde hace tiempo, tres personas salen a tomar algo y la cuenta del bar asciende a 25 €. Cada uno paga 10 € (en total, 30 €), y el camarero devuelve 5 €. Como no pueden repartir ese cambio entre los tres, se quedan con 1 € cada uno y dejan 2 € de propina.

Aquí aparece lo que parece ser la confusión: si cada uno gastó 9 € (10 pagados menos 1 devuelto), son 27 €, más los 2 € del camarero darían 29 €. ¿Y qué pasó con el euro que falta para llegar a 30?
La clave está en que se está comparando “peras con manzanas”. No ha desaparecido ningún euro: los 30 € iniciales se distribuyen así:
- 25 € por la cuenta.
- 3 € devueltos a los clientes (1 € a cada uno).
- 2 € de propina al camarero.
Sumando: 25 € + 3 € + 2 € = 30 €.
Es un juego mental con números y contextos distintos, donde la percepción conduce a pensar en una “paradoja”, aunque en realidad todo encaja perfectamente si se analiza bien.
Este tipo de acertijos no es un fallo matemático, sino una trampa de interpretación. Nos recuerda lo fácil que es confundirnos con la forma en que presentamos la información. En un mundo inundado de datos, sean cifras, estadísticas o noticias, es esencial examinar cada detalle con atención. Crear “paradojas” (como el euro desaparecido) despierta nuestro interés, pero también debería enseñarnos a ser más críticos y rigurosos ante cualquier reto lógico o informativo.
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