España es un país con una riqueza cultural inmensa, paisajes impresionantes y una gastronomía que enamora a millones. Sin embargo, como cualquier otro lugar del mundo, también tiene aspectos menos idílicos que pueden sorprender —e incluso incomodar— a quienes llegan con una visión demasiado idealizada. Este artículo no busca hundir ni a España ni a los españoles; al contrario, es un reconocimiento a sus virtudes, pero con la intención de mostrar que no todo es perfecto y que, en ocasiones, la realidad puede distar de la postal turística.

El ruido constante
Uno de los mayores problemas en muchas ciudades y pueblos de España es el ruido. Las celebraciones, que son numerosas a lo largo del año, pueden extenderse hasta altas horas de la madrugada sin consideración por el descanso ajeno. Esto afecta especialmente a personas enfermas o trabajadores con turnos rotativos que necesitan dormir durante el día. La situación se agrava porque, aunque existen leyes para regular el ruido, su aplicación es casi inexistente y el ciudadano se siente desamparado. Además, en el día a día, es habitual que las conversaciones se den a un volumen elevado, casi gritándose, incluso en contextos relajados.
Horarios de comidas desfasados
Para quienes vienen de otros países, adaptarse al horario español de comidas puede ser una misión imposible. Mientras en gran parte de Europa el desayuno se hace temprano, la comida al mediodía y la cena antes de las 21:00, en España la rutina es muy distinta: un café rápido a las 7-8, almuerzo sobre las 9-10, comida fuerte a las 14-15 y cena que empieza a pensarse a partir de las 22:00. Esto no solo trastoca los ritmos biológicos, sino que acorta la tarde y complica las relaciones laborales con el resto de Europa. Escapar de esta dinámica es difícil, ya que bares y restaurantes se adaptan casi exclusivamente a este patrón.
Trabajo y desigualdad económica
La brecha salarial es otra realidad poco comentada. Aunque el salario promedio pueda parecer atractivo, esconde una marcada desigualdad: muchos ganan muy poco mientras unos pocos concentran ingresos muy altos. A esto se suma la práctica, todavía común, de realizar horas extras no remuneradas, pese a que la ley lo prohíbe. Los horarios de trabajo son extensos y poco compatibles con la conciliación personal. Además, el enchufismo laboral sigue siendo una barrera para el talento, pues en muchos casos las oportunidades dependen más de contactos que de méritos.
Carga fiscal e inseguridad jurídica
El sistema impositivo en España es percibido por muchos como excesivo, con una gran cantidad de impuestos que afectan tanto a ciudadanos como a empresas. A esto se suma una elevada carga fiscal que puede frenar la inversión y el emprendimiento. La inseguridad jurídica también preocupa, especialmente en el ámbito inmobiliario, donde la ley no siempre protege de manera efectiva al propietario, lo que genera incertidumbre.
Alimentación: fortalezas y debilidades
España es mundialmente famosa por su comida salada: jamón ibérico, mariscos, tapas… Sin embargo, en lo que respecta a la repostería, no logra el mismo nivel de excelencia. En cuanto al aceite de oliva, aunque es uno de los mejores del mundo y un orgullo nacional, su uso es excesivo tanto por la frecuencia —prácticamente presente en todos los platos— como por la cantidad empleada, lo que en muchos casos hace que la comida resulte demasiado grasosa. Además, existe un abuso de las frituras, repitiendo el uso del mismo aceite una y otra vez, lo que da lugar a comidas pesadas y poco saludables.
Por otra parte, la producción cervecera nacional no goza del mismo prestigio que en otros países europeos, y las mejores cervezas suelen ser extranjeras.
Sociedad y medios de comunicación
Hablar de temas profundos o de cambios estructurales puede resultar complicado en ciertos círculos, ya que existe cierta resistencia a abrirse a nuevas ideas o enfoques. En cuanto a la información, los medios de comunicación son a menudo percibidos como poco fiables y tendenciosos, lo que dificulta tener una visión objetiva de la realidad.
El blanqueamiento de las drogas y el alcohol
En muchas zonas de España, el consumo de alcohol y drogas está ampliamente normalizado y socialmente aceptado, especialmente en contextos festivos. Desde edades tempranas, es común que se minimicen los riesgos asociados a estas prácticas, lo que contribuye a una percepción distorsionada de sus consecuencias reales. Esta tolerancia social hacia el consumo dificulta la prevención y la concienciación, generando problemas de salud pública y de convivencia.
España sigue siendo un país vibrante, acogedor y lleno de virtudes, pero conocer también su lado oscuro ayuda a tener una visión más completa y realista. Solo así es posible disfrutar de lo mejor que ofrece, sin caer en la desilusión de esperar un paraíso perfecto.
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