Los españoles empobrecidos cambian hoteles por acampadas

Este verano hay menos españoles alojándose en hoteles y muchos se decantan por los campings. Las pernoctaciones nacionales en hoteles han disminuido en 156 028 desde 2024 a 2025, aunque el número total de viajeros no ha cambiado. Esto confirma una diferencia creciente entre turistas españoles y extranjeros: los visitantes foráneos siguen alojándose en hoteles, incluidos los de alta categoría, mientras que los españoles reducen calidad y gastos al elegir opciones más económicas.

Los españoles empobrecidos cambian hoteles por acampadas

Además, los campings están viviendo un verano histórico: casi llenos en muchos casos, con ocupaciones que superan el 90 %. Muchos españoles, ante la inflación y los precios en hoteles, prefieren esta alternativa más barata; algunos optan incluso por modalidades de glamping o autocaravanas que combinan naturaleza y ahorro.

También se observa el fenómeno de la “pobreza vacacional”, donde alrededor del 18 % de los españoles —uno de cada cinco— no podrá irse de vacaciones este verano debido al encarecimiento de billetes y alojamiento.


Este cambio refleja algo más que una preferencia de ocio: evidencia la erosión del poder adquisitivo de muchos hogares. El aumento de precios en el turismo nacional obliga a familias a renunciar a sus planes de descanso o a buscar alternativas más austeras como el camping. Esta tendencia no solo distorsiona el sector hotelero, al reducir la demanda interna, sino que también marca una creciente desigualdad: los extranjeros pueden permitirse alojamientos de lujo, mientras los españoles recortan y se adaptan.

A medio plazo, el sector debe afrontar este desequilibrio: si no mejora la accesibilidad del turismo de calidad para la población local, se agravará tanto la exclusión de grupo como la dependencia del turismo extranjero. También conviene preguntarse si trasladar demanda a campings es suficiente —¿qué pasa si llegara un mal verano o una emergencia económica?—. En definitiva, detrás de un reclamo al aire libre hay una señal clara de deterioro económico: falta poder para viajar con dignidad.


Descubre más desde Hauschildt

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar