¿A quién no le ha pasado? Vas por la autovía, límite: 120 km/h. Todo correcto. Te mantienes en el carril derecho, como marca el reglamento, y circulas a 120 km/h, ni más ni menos. Decides adelantar a un coche más lento, así que señalizas, te incorporas al carril izquierdo y, de repente, aparece el típico descerebrado que viene por detrás como un misil tierra-aire: 150, 160, intermitente izquierdo encendido como si eso le diera derecho a atropellarte, pegado a tu parachoques como una garrapata.

Esto no es una anécdota. Es rutina. Nos hemos acostumbrado a que adelantar con prudencia sea motivo de acoso por parte de auténticos criminales al volante. Porque eso es lo que son: quienes no respetan ni un metro de distancia de seguridad. Y, mientras tanto, las autoridades siguen mirando hacia otro lado.
¿Sabías que la distancia de frenado a 100 km/h ronda los 100 metros? Y eso en condiciones óptimas: suelo seco, reflejos al cien por cien, frenos nuevos. ¿Y cuántos de estos energúmenos que te pegan el morro en la autovía van siquiera a cinco metros? Ni eso. Un error tuyo o del coche de delante, y estamos todos muertos. Pero claro, como aún no han matado a nadie ese día, siguen jugando a la ruleta rusa con nuestras vidas.
En 2023, 1.806 personas murieron en las carreteras españolas: cinco al día. En 2024, catorce más que en 2023. No mantener la distancia de seguridad está detrás de una parte enorme de estos siniestros.
Y entonces pregunto: ¿por qué no se actúa con contundencia?
Una nueva ley:
Prohibición de por vida para quien circule a 100 km/h o más y no mantenga al menos 10 metros (dos coches) de distancia. ¿Que eso es demasiado? No. Lo que es demasiado es enterrar a tus hijos porque un idiota no supo levantar el pie del acelerador ni mantener la distancia.
Una propuesta sencilla y directa:
Si te pillan pegado a otro coche a más de 100 km/h sin esos 10 metros: carné retirado de por vida.
Ni cursos de recuperación, ni puntos, ni segundas oportunidades.
Y, lo más importante: prohibido sentarse en un asiento delantero nunca más en tu vida. Solo podrás ir atrás, en los coches de tus amigos, familiares o en un taxi.
Esto no es exageración. Queremos carreteras donde no tengamos que ir con miedo. Que el que respeta las normas no sea el molesto, el que estorba. Que los que sobran sean los que convierten el asfalto en un campo de batalla.
El día que el que viene pegado mate a tu hermana, a tu madre o a tu hijo, ya no habrá vuelta atrás. Y entonces, quizás, entiendas que la única tontería aquí es seguir dejando que estas bestias sigan conduciendo.
Descubre más desde Hauschildt
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.