Hibristofilia

La hibristofilia es una atracción romántica o sexual hacia personas que han cometido actos criminales o violentos. Aunque suene a una rareza clínica, es un fenómeno más extendido de lo que parece, y tiene implicancias serias tanto a nivel personal como social. En muchos casos, quienes la experimentan no son plenamente conscientes de que sus vínculos están impulsados por una fascinación hacia lo prohibido, el poder o incluso la destrucción.

Hibristofilia

Este patrón puede observarse en la vida cotidiana, por ejemplo, en relaciones donde uno de los miembros ha mostrado comportamientos abusivos, manipuladores o peligrosos, y sin embargo, sigue siendo idealizado por su pareja. La hibristofilia va más allá de una simple “mala elección”: implica una atracción persistente hacia individuos con conductas antisociales o delictivas. En su versión más extrema, puede observarse en quienes se enamoran de criminales convictos, como ocurrió con el caso de Ted Bundy, el asesino serial que recibió cartas de admiradoras durante su juicio e incluso se casó con una de ellas en plena corte.

Pero la hibristofilia no se limita a casos criminales famosos. También se manifiesta en el ámbito político, donde figuras autoritarias, con historial de violencia o corrupción, generan devoción casi romántica entre parte del electorado. Se crea una identificación emocional con el “hombre fuerte” que desafía las normas, aun cuando esas normas sean las que sostienen el estado de derecho. Líderes con discursos agresivos, posturas antidemocráticas o antecedentes penales han sido idolatrados, no solo por lo que prometen, sino por lo que representan: poder, control y desafío a lo establecido. Ejemplos contemporáneos de esta dinámica pueden observarse en figuras como Pablo Escobar, cuya imagen sigue siendo venerada por algunos sectores en Colombia, o incluso en líderes políticos autoritarios que han sido reelegidos democráticamente a pesar (o precisamente por) su historial represivo.

¿Cómo se aprovechan de nosotros?

Las personas que despiertan este tipo de atracción suelen tener una gran capacidad para manipular emocionalmente. Utilizan el encanto, el carisma o la narrativa del «incomprendido» para ganar confianza, victimizarse y justificar sus actos. Es común que prometan cambios, apelen a la lástima o incluso generen una relación de dependencia emocional. En el ámbito íntimo, pueden tomar control sobre la vida de su pareja: aislarla de su entorno, hacerla dudar de su juicio o culparla por los conflictos. En la esfera pública o política, esta manipulación se traduce en promesas infladas, discursos polarizantes o el uso del miedo como herramienta de control. Quienes siguen a estas figuras a menudo sienten que están defendiendo a alguien «valiente» o «auténtico», cuando en realidad están reforzando estructuras de abuso o poder desequilibrado.

¿Cómo prevenirlo?

Prevenir la hibristofilia comienza con la educación emocional: entender los propios patrones de atracción, reconocer las señales de alerta en una relación y desmitificar la figura del “salvador” o del “rebelde incomprendido”. También es esencial promover discursos sociales que no glorifiquen la violencia ni romantiquen la transgresión de la ley, ya sea en las relaciones íntimas o en la arena pública. A largo plazo, cultivar vínculos basados en el respeto, la reciprocidad y la seguridad es la mejor manera de protegerse de este tipo de atracciones dañinas.


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