Tabnabbing

En el vasto mundo de la ciberseguridad, el tabnabbing es uno de los ataques más ingeniosos y, a menudo, pasados por alto por los usuarios de internet. Este tipo de ataque se basa en una técnica que engaña a los usuarios para que ingresen información sensible, como contraseñas o datos bancarios, sin que se den cuenta de lo que está sucediendo. A continuación, exploraremos qué es el tabnabbing, cómo funciona y, lo más importante, cómo prevenirlo.

¿Qué es el tabnabbing?

El tabnabbing es un tipo de ataque de phishing que se aprovecha de la multitarea en los navegadores web. Cuando un usuario tiene varias pestañas abiertas, el atacante puede manipular el contenido de una pestaña en segundo plano para que parezca que es un sitio legítimo, como una página de inicio de sesión de un banco o de una red social. Esto se logra mediante el uso de JavaScript o técnicas de redirección que cambian el aspecto de la pestaña sin que el usuario lo perciba inmediatamente.

El término «tabnabbing» proviene de la combinación de las palabras «tab» (pestaña) y «nabbing» (tomar o robar). Este ataque se basa en engañar al usuario cuando ya no está mirando directamente la pestaña de la que se está apoderando el atacante, a menudo con la intención de robar credenciales o datos personales.

¿Cómo funciona el tabnabbing?

El proceso de un ataque de tabnabbing se puede dividir en varios pasos:

  1. El atacante inserta un código malicioso: Primero, el atacante crea una página web aparentemente legítima que, cuando se visita, inserta un código JavaScript en el navegador del usuario. Este código tiene la capacidad de modificar el contenido de una pestaña que no está activa.
  2. El usuario abre múltiples pestañas: En una sesión de navegación habitual, el usuario abre varias pestañas y, después de algún tiempo, abandona una pestaña en particular, sin cerrarla. Esa pestaña puede ser la que contiene la página maliciosa.
  3. La pestaña se modifica en segundo plano: Mientras el usuario está concentrado en otras tareas en diferentes pestañas, la página web maliciosa cambia el contenido de la pestaña en segundo plano, reemplazando la página original con una página falsa que imita un sitio de confianza, como una página de inicio de sesión de un banco, una red social o un servicio de correo electrónico.
  4. El usuario interactúa con la página falsa: Cuando el usuario regresa a la pestaña modificada, ve una página que parece legítima y familiar. En muchos casos, es probable que intente iniciar sesión o proporcionar información personal, sin darse cuenta de que la página es falsa y controlada por el atacante.
  5. El atacante roba los datos: Si el usuario ingresa información sensible, como credenciales de acceso o datos bancarios, el atacante puede capturar estos datos y utilizarlos para realizar fraudes o robo de identidad.

¿Cómo prevenir el tabnabbing?

Prevenir el tabnabbing no siempre es sencillo, ya que depende en gran medida de las acciones del usuario y de las medidas de seguridad del navegador. Sin embargo, hay varias formas de reducir el riesgo de caer en este tipo de ataque:

  1. Mantén los navegadores actualizados: Asegúrate de tener siempre la última versión del navegador web, ya que las actualizaciones suelen incluir parches de seguridad que protegen contra vulnerabilidades conocidas, incluidas las que permiten ataques como el tabnabbing.
  2. Utiliza una extensión de seguridad: Hay extensiones de navegador que pueden bloquear los scripts maliciosos y protegerte de los ataques de tabnabbing. Estas extensiones suelen ser desarrolladas por empresas de seguridad cibernética y pueden detectar y bloquear las modificaciones no autorizadas de las pestañas.
  3. Evita las pestañas que no estás usando: Si tienes varias pestañas abiertas, es recomendable que cierres las que no estás utilizando activamente. Cuantas más pestañas abiertas, mayor es el riesgo de que alguna sea atacada.
  4. Desconfía de las páginas de inicio de sesión: Siempre que te encuentres con una página que te pida ingresar credenciales, asegúrate de que la URL sea correcta. Asegúrate de que la página tenga el protocolo HTTPS y de que el dominio sea legítimo. No confíes solo en la apariencia de la página, ya que el tabnabbing puede hacer que una página legítima se vea igual que una página falsa.
  5. Habilita la autenticación de dos factores (2FA): Si es posible, utiliza la autenticación de dos factores en tus cuentas. Incluso si un atacante obtiene tu contraseña, no podrá acceder a tu cuenta sin el segundo factor de autenticación.
  6. Ten cuidado con los enlaces: Si recibes un enlace por correo electrónico o mensaje, desconfía de hacer clic en él si no estás seguro de la fuente. Los atacantes pueden enviar enlaces a sitios web que pueden aprovechar el tabnabbing una vez que se visita el enlace.
  7. Monitorea tus cuentas: Si crees que has caído víctima de un ataque de tabnabbing, cambia inmediatamente tus contraseñas y revisa tu historial de cuentas y actividades en busca de comportamientos sospechosos.

El tabnabbing es un ataque sofisticado que explota la multitarea de los navegadores web para engañar a los usuarios. Aunque puede ser difícil de detectar, siguiendo buenas prácticas de seguridad, como mantener los navegadores actualizados, utilizar autenticación de dos factores y ser consciente de los riesgos de navegar con múltiples pestañas abiertas, puedes minimizar las probabilidades de caer en este tipo de fraude cibernético. La clave está en estar siempre alerta y no confiar completamente en lo que ves en la pantalla.


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