Nunca le preguntes a un peluquero

La frase «Nunca le preguntes a un peluquero si necesitas un corte de pelo» es una de las muchas perlas de sabiduría de Warren Buffett, uno de los inversionistas más exitosos de la historia. Esta expresión encapsula una idea simple pero poderosa: las personas con intereses propios en una decisión tienden a dar consejos sesgados. Aplicar este principio nos permite tomar mejores decisiones, tanto en el mundo de las inversiones como en nuestra vida cotidiana.

Nunca le preguntes a un peluquero

El significado detrás de la frase nos recuerda que cuando buscamos asesoramiento, debemos considerar los incentivos y posibles conflictos de interés de la persona que nos aconseja. Un peluquero, cuyo trabajo es cortar cabello, probablemente siempre encuentre una razón para sugerir que necesitas un corte. De la misma manera, en cualquier ámbito donde haya incentivos económicos o personales, es posible que las recomendaciones que recibamos no sean completamente objetivas.

En el mundo financiero, esta frase cobra especial relevancia. Los asesores financieros, corredores de bolsa y gestores de fondos suelen tener incentivos para recomendar ciertos productos o estrategias que les beneficien a ellos más que al inversionista. Por ejemplo, un asesor puede recomendar un fondo de inversión con altas comisiones porque obtiene una mayor ganancia, aunque haya alternativas más rentables para el cliente. Asimismo, los bancos y fondos de inversión pueden promover productos específicos porque están alineados con sus objetivos comerciales. Además, muchos asesores trabajan con metas de ventas, lo que significa que su objetivo principal puede ser vender productos financieros en lugar de brindar el mejor consejo posible.

Para evitar caer en estas trampas, es fundamental que los inversionistas hagan su propia investigación, busquen asesoría independiente y comprendan a fondo los incentivos de quienes les brindan recomendaciones.

El principio detrás de esta frase no solo es útil en el ámbito financiero, sino también en la toma de decisiones diarias. Algunos ejemplos incluyen el ámbito de la salud y bienestar, donde un médico que también vende suplementos podría recomendar su compra sin que sean estrictamente necesarios. También se aplica en reparaciones y mantenimiento, ya que un mecánico puede sugerir más reparaciones de las necesarias para aumentar su factura, al igual que un técnico en electrónica puede exagerar la necesidad de una reparación. En el ámbito del marketing y consumo, las empresas diseñan su publicidad para convencernos de que necesitamos sus productos, incluso cuando en realidad podríamos prescindir de ellos.

Para protegernos de decisiones influenciadas por intereses ajenos, debemos desarrollar una mentalidad crítica y cuestionar las motivaciones de quienes nos aconsejan. Para ello, es importante cuestionar los incentivos de la persona que nos da un consejo y preguntarnos si su interés está alineado con el nuestro. También es recomendable buscar opiniones diversas y no quedarnos solo con una recomendación, además de aprender a tomar decisiones informadas, ya que cuanto más conocimiento tengamos sobre un tema, menos dependeremos de la opinión de terceros. Finalmente, es clave desarrollar el pensamiento crítico, analizar la información con escepticismo y usar la lógica para evaluar su validez.


La frase de Warren Buffett es una advertencia sobre los consejos sesgados y los conflictos de interés que pueden influir en nuestras decisiones. Ya sea en inversiones o en la vida cotidiana, entender los incentivos de los demás nos ayuda a tomar mejores decisiones. Al desarrollar un pensamiento crítico y ser conscientes de estos factores, podemos evitar caer en trampas y actuar en nuestro mejor interés.


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