La salsa carbonara es una de las recetas más icónicas de la cocina italiana, originaria de la región del Lacio y, en particular, de Roma. Su autenticidad radica en la simplicidad de sus ingredientes y en la técnica con la que se elabora. Sin embargo, en muchos países, incluida España, la receta ha sufrido modificaciones que han llevado a una versión que dista mucho de la original. Esto ha generado debates entre los puristas de la cocina italiana y quienes han adoptado su propia interpretación.

¿Cómo se hace la auténtica carbonara italiana?
La receta tradicional de la carbonara utiliza ingredientes básicos y genuinos: yema de huevo, queso pecorino romano, guanciale (papada de cerdo curada), pimienta negra y pasta (generalmente spaghetti o rigatoni). No lleva nata, cebolla ni ajo, como se suele ver en versiones fuera de Italia.
El proceso de elaboración es clave para obtener una salsa cremosa sin necesidad de añadir nata. Primero, se corta el guanciale en trozos y se saltea en su propia grasa hasta que esté dorado y crujiente. Mientras tanto, se baten las yemas de huevo junto con pecorino rallado y pimienta negra. Una vez cocida la pasta al dente, se mezcla con el guanciale fuera del fuego y se incorpora la mezcla de huevo y queso, utilizando el calor residual para lograr una emulsión cremosa sin que el huevo se cuaje en exceso.
La carbonara en España: una versión distinta
En España, es común encontrar una versión de la carbonara que incorpora nata, cebolla, bacon y, en algunos casos, incluso champiñones. Esta variación ha surgido, en gran parte, por la influencia de la cocina internacional y la facilidad de acceso a ciertos ingredientes frente a otros más específicos, como el guanciale o el pecorino romano.
El uso de nata en la carbonara española responde al intento de conseguir una textura cremosa sin depender exclusivamente del huevo. Sin embargo, esto cambia por completo la esencia de la receta original, ya que la nata suaviza el sabor intenso y salado del queso y el guanciale, además de modificar la textura final de la salsa. Por otro lado, el bacon, aunque similar al guanciale, no tiene la misma cantidad de grasa ni el mismo proceso de curación, lo que también influye en el resultado final.
¿Por qué no se debería llamar carbonara a la versión española?
La diferencia entre ambas recetas es tan significativa que llamar “carbonara” a la versión española puede considerarse incorrecto desde un punto de vista culinario. La gastronomía italiana se caracteriza por el respeto a sus recetas tradicionales, y la carbonara es un plato con identidad propia. Incluir ingredientes ajenos a la receta original desvirtúa el concepto y puede llevar a confusión sobre lo que realmente es la carbonara italiana.
Para evitar este error, sería más adecuado denominar a la versión española como “carbonara española” o simplemente como “pasta con nata y bacon”. De esta forma, se reconoce la existencia de una variante diferente sin desvirtuar la autenticidad de la receta italiana.
La carbonara es un emblema de la cocina italiana que se basa en ingredientes específicos y una técnica precisa para lograr su sabor y textura característicos. Aunque en España y otros países se han desarrollado versiones alternativas con nata y bacon, estas recetas no pueden considerarse auténticas carbonara. Para preservar la tradición y el respeto a la gastronomía italiana, es importante diferenciar ambas preparaciones y llamar a cada una por su nombre correspondiente.
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