Empresas y Auto-Besitos

Seguramente alguna vez has escuchado a un representante de una empresa, en la radio, la televisión o en alguna feria, soltando lo que parece ser el monólogo más grande de la historia de la superación personal, lleno de frases grandilocuentes como: “Estamos desbordados de trabajo”, “Somos los mejores en nuestro sector” o, mi favorita, “Nos estamos adaptando a las nuevas demandas del mercado…, somos resilientes”. ¡Vaya, qué emocionante!.

Empresas y Auto-Besitos

Pero, un momento… si realmente sois los mejores en todo, como aseguran, ¿Qué hacen pagando para estar en todos esos medios? Si todo va tan bien, ¿Por qué no lo dejan en manos, del mercado y las ventas? De verdad, ¿Quién tiene tiempo para hacer toda esta pantomima cuando hay trabajo que hacer? Si realmente “no dan abasto”, ¿por qué están ahí?

¿Qué sentido tiene anunciarse si ya dominan el mercado? La ironía está en que si están tan ocupados como dicen, su tiempo valdría más que un espacio publicitario o un par de minutos de atención en los medios. Pero no, ahí están, haciendo su show de auto-besitos en vivo, diciendo lo grandiosos que son y cómo están revolucionando la industria. Todo muy estratégico, muy… “innovador”.

Y no olvidemos el guion universal. ¡No hay entrevista empresarial sin las palabras clave que ya se han convertido en un mantra de autoayuda corporativa! Resiliencia, sinergia, disruptivos, crecimiento exponencial… ¡y a veces, hasta mencionan la palabra ‘transformación’ tres veces por minuto, por si no había quedado claro el nivel de profundidad de su visión! Pero claro, lo más importante: «no damos abasto». Y si no lo dicen de forma directa, lo dicen con una sonrisa tan forzada que podrías jurar que sus mandíbulas ya no funcionan correctamente.

Todo esto nos deja con una sola pregunta: Si realmente fueran los mejores, ¿por qué están tan obsesionados con demostrárnoslo? Porque en el fondo, sabemos que las charlas y los discursos de auto-besitos no son más que una fachada para intentar tapar los huecos de una estrategia que no ha funcionado del todo. Después de todo, el verdadero éxito se mide en ventas, no en palabras vacías.

Así que, queridos empresarios, si de verdad están tan ocupados siendo los mejores, tal vez es hora de dejar de hablar de lo que hacen tan bien y empezar a demostrarlo de una forma que no implique pagar por espacios publicitarios soltando discursos tan falsos y aburridos.


Descubre más desde Hauschildt

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar