Hubo un tiempo en que Europa era sinónimo de progreso, limpieza y orden. Desde la posguerra hasta principios de los años 2000, el viejo continente se consolidó como una referencia mundial en desarrollo urbano, calidad de vida y civismo. Las grandes capitales eran ejemplo de modernidad, eficiencia y seguridad. Pero hoy, muchos de esos mismos lugares están irreconocibles.

Caminar por las calles de París, Roma o Berlín ya no transmite la misma sensación de esplendor de antaño. Los grafitis inundan fachadas históricas, los servicios públicos están desbordados y la inseguridad crece sin freno. Ciudades que antes eran un imán para el turismo y la inversión ahora enfrentan problemas que hace apenas unas décadas parecían impensables.
El aumento de la indigencia es otro síntoma preocupante. Cada vez es más común ver personas viviendo en las calles, durmiendo en parques y estaciones de tren. ¿Qué ha fallado en los sistemas de bienestar que supuestamente protegían a los más vulnerables? ¿Dónde quedó la capacidad de integración social y económica que una vez definió a Europa?
Mientras tanto, la delincuencia se ha disparado en muchas de las ciudades más emblemáticas. Atracos, agresiones y bandas organizadas operan con una impunidad alarmante. En muchos casos, los ciudadanos sienten que las autoridades han perdido el control o, peor aún, que han decidido mirar hacia otro lado.
La pregunta inevitable es: ¿qué clase de dirigentes tenemos? Gobiernos ineficientes, políticas erráticas y una creciente desconexión entre la clase política y la realidad cotidiana de la gente han llevado a este deterioro. Se priorizan discursos ideológicos y burocracia en lugar de soluciones concretas. Se ignoran las necesidades de los ciudadanos mientras las élites políticas se refugian en burbujas de privilegio.
Europa fue un símbolo de orden, cultura y bienestar. Hoy, en muchos aspectos, es una sombra de lo que fue. Si no se toman medidas urgentes, el declive podría ser irreversible. La pregunta no es solo qué ha pasado, sino si todavía hay tiempo para recuperar lo que se está perdiendo.
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