La sociedad zombi

Vivimos en una época fascinante. Nunca antes en la historia la humanidad había tenido acceso a tanta información, a tantas opiniones, a tantos datos. Y sin embargo, nunca antes habíamos sido tan incapaces de pensar por nosotros mismos. Porque, ¿para qué tomarnos la molestia de tener criterio propio si ya existen personas (y algoritmos) que pueden decidir por nosotros qué es lo correcto, qué es lo importante y qué merece nuestra atención?

La sociedad zombi

Bienvenidos a la sociedad zombi. No hablamos de muertos vivientes que deambulan sin rumbo buscando cerebros frescos, sino de ciudadanos modelo que viven pegados a una pantalla esperando recibir las instrucciones diarias sobre cómo proceder.

¿Hoy es el Día de la Madre? Pues corre a felicitarla, aunque el resto del año ni te molestes en llamarla. ¿Es el santo de Mari Carmen? No importa si no tienes ni idea de quién es, lo importante es que la tendencia dice que hay que felicitarle. ¿San Valentín? Más te vale gastar dinero en demostrar tu amor.

La independencia de pensamiento está sobrevalorada. ¿Para qué cuestionarse nada si podemos simplemente seguir el guión preestablecido? Hoy se indignan todos por un tema en Twitter, mañana por otro, pasado lo olvidamos porque llega el siguiente escándalo prefabricado. Las noticias nos indican qué debemos temer, qué debemos apoyar, a quién debemos odiar y, lo más importante, qué debemos comprar. No pienses, ya las noticias lo hacen por nosotros, ya te dicen quién es el malo y el bueno en una guerra o en un candidato político aunque este sea de otro continente.

Y así avanzamos, obedientes y felices, sin la molestia de tener que analizar, contrastar o, Dios nos libre, dudar. Los algoritmos se encargan de mostrarnos exactamente lo que debemos ver, escuchar y repetir. ¿Pensar por nosotros mismos? Qué esfuerzo tan innecesario.


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