Cambalache

En 1934, el poeta y compositor argentino Enrique Santos Discépolo compuso Cambalache, un tango que, a pesar del paso del tiempo, sigue siendo una crítica ferozmente vigente a la corrupción, la hipocresía y el desorden moral de la sociedad. Creado en un contexto de crisis global y cambios sociales, este tango expresa una visión desencantada del mundo, una que bien podría aplicarse a la actualidad.

Cambalache

El Tango Como Espejo de la Sociedad

Discépolo escribió Cambalache en plena década del 30, cuando Argentina vivía bajo los efectos de la crisis económica mundial de 1929 y el país sufría constantes vaivenes políticos. La letra de este tango denuncia un mundo donde los valores tradicionales han sido desplazados por el oportunismo y la falta de escrúpulos. Su título, Cambalache, hace referencia a un mercado de trueques caótico, en el que todo parece valer lo mismo, sin importar su calidad o moralidad.

La letra del tango refleja este desorden moral con versos contundentes que equiparan a personajes ilustres con delincuentes y a sabios con ignorantes:

«Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé…
En el quinientos seis y en el dos mil también…»

Desde sus primeras líneas, Cambalache deja claro que la decadencia moral no es exclusiva de una época, sino un mal que trasciende el tiempo.

Análisis de la Letra

El tango continúa su crítica con versos que no solo denuncian la falta de valores, sino que también muestran cómo la hipocresía se ha convertido en la norma:

«Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor…
Ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador…»

Aquí, Discépolo denuncia la pérdida de referentes éticos y morales. En su visión, la sociedad ha alcanzado un punto en el que no hay distinción entre lo correcto y lo incorrecto, lo honesto y lo deshonesto. En este caos, cualquier intento de actuar con ética se vuelve inútil, ya que las reglas del juego están distorsionadas.

Otro fragmento clave es:

«Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor…»

Este verso refuerza la idea de que la meritocracia ha sido destruida, pues las diferencias entre la preparación, el esfuerzo y la mediocridad han dejado de importar. El tango sugiere que en esta sociedad, el talento y la integridad no garantizan el éxito, mientras que la astucia y la falta de escrúpulos son recompensadas.

Una Crítica que Perdura

A pesar de haber sido escrita hace casi un siglo, la letra de Cambalache resulta sorprendentemente actual. En un mundo donde las noticias sobre corrupción, impunidad y desigualdad inundan los medios, sus versos resuenan con una vigencia inquietante. Frases como:

«Siglo veinte, cambalache, problemático y febril…»
«El que no llora, no mama y el que no afana es un gil»

siguen describiendo una sociedad en la que el oportunismo y la falta de ética parecen ser recompensados.

La Censura y su Resurgimiento

Durante la dictadura argentina (1976-1983), Cambalache fue censurado por su fuerte carga crítica. Sin embargo, con la vuelta de la democracia, el tango resurgió con más fuerza, convirtiéndose en un himno para quienes denuncian la corrupción y el caos social.


Cambalache no es solo un tango, es un espejo en el que la sociedad puede verse reflejada, independientemente de la época. Su vigencia demuestra que, a pesar del paso del tiempo, los problemas que denunció Discépolo en 1934 siguen presentes en el siglo XXI. Mientras sigan existiendo la corrupción y la injusticia, Cambalache continuará siendo un grito de protesta que resuena con fuerza en cada generación.


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