¿Por qué algunas personas odian el cilantro?

El cilantro es una hierba muy popular en la cocina de diversas partes del mundo. Sin embargo, mientras que para algunas personas es un ingrediente fresco y sabroso, para otras tiene un sabor desagradable, incluso comparado con el sabor del jabón. Esta discrepancia en la percepción del cilantro se debe a factores genéticos, específicamente al gen OR6A2, que está relacionado con la capacidad de detectar ciertos compuestos en el cilantro. En este artículo exploraremos cómo este gen influye en la forma en que experimentamos el cilantro y qué porcentaje de la población se ve afectado por esta peculiaridad genética.

¿Por qué algunas personas odian el cilantro?

El Rol del Gen OR6A2

El gen OR6A2 pertenece a una familia de genes llamados receptores olfativos, que son responsables de detectar los olores a través de células en la nariz. Este gen codifica un receptor que puede detectar aldehídos, compuestos químicos que están presentes en el cilantro. En particular, los aldehídos en el cilantro son responsables del sabor «a jabón» que muchas personas experimentan.

¿Por qué a algunas personas no les gusta el cilantro?

Las personas que tienen una variante genética activa del gen OR6A2 tienen una mayor sensibilidad a estos aldehídos. Para ellas, el cilantro no tiene un sabor fresco y herbal, sino que se asocia con un sabor desagradable, muy similar al jabón o al sabor de ciertos productos de limpieza. Esta percepción del cilantro como algo «desagradable» está directamente relacionada con cómo su cerebro procesa los compuestos químicos que libera la planta.

¿Cuántas personas son sensibles al cilantro?

El porcentaje de personas que experimentan este fenómeno varía dependiendo de la población y su origen geográfico. Se estima que aproximadamente 10% al 20% de la población mundial tiene esta variante genética del gen OR6A2, lo que significa que entre un 10% y un 20% de las personas encuentran que el cilantro tiene un sabor desagradable.

Sin embargo, este porcentaje puede ser más alto en algunas regiones. Por ejemplo, en ciertas poblaciones de Europa o América del Norte, el porcentaje puede ser más bajo, mientras que en áreas de Asia o América Latina, la prevalencia puede ser mayor debido a diferentes combinaciones genéticas y a la historia evolutiva de estos grupos.

Un Poco Más de Ciencia: ¿Cómo Detectamos los Sabores?

Los sabores son percibidos por una combinación de nuestra vista, gusto y olfato. En el caso del cilantro, lo que realmente afecta a las personas sensibles es la olfacción, o el sentido del olfato. Cuando olemos un alimento, las moléculas de ese alimento se unen a los receptores olfativos en nuestra nariz. Si tienes una versión activa del gen OR6A2, tu nariz detecta los aldehídos en el cilantro de forma más intensa, lo que provoca una reacción negativa en tu cerebro, dándole un sabor desagradable.

¿Qué Pasa con las Personas que No Son Sensibles?

Por otro lado, las personas que no tienen la variante activa de este gen suelen disfrutar del cilantro sin ningún problema. Para ellos, el cilantro sabe fresco, picante y, sobre todo, herbal. Esto se debe a que sus receptores olfativos no perciben los aldehídos de la misma manera, por lo que no experimentan el sabor a jabón que otras personas describen.

Un Debate Cultural y Gastronómico

El cilantro ha sido una planta utilizada durante siglos en diversas culturas, especialmente en la cocina mexicana, india y del Medio Oriente. Sin embargo, el hecho de que una gran parte de la población lo disfrute mientras que otra parte lo rechaza ha generado debates sobre si es un gusto adquirido o una cuestión genética.

El Cilantro y Tu Genética

La aversión al cilantro no es simplemente una cuestión de preferencia o costumbre; está profundamente ligada a la genética, específicamente al gen OR6A2. Este gen influye directamente en cómo percibimos el sabor de los aldehídos presentes en el cilantro, lo que hace que algunas personas lo disfruten y otras lo odien. Si eres parte del 10% al 20% de la población que encuentra que el cilantro sabe a jabón, ¡no estás solo! Todo se debe a tu genética, y aunque no puedes cambiarlo, siempre puedes elegir si quieres seguir disfrutando de esta hierba o evitarla en tus platos favoritos.

Al final, el cilantro es solo un ejemplo más de cómo la genética influye en nuestras preferencias y experiencias sensoriales. ¡Lo importante es que cada quien disfrute la comida a su manera!


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