No le pida dinero a Dios

El dinero es un invento del hombre, una maravillosa herramienta que los humanos han utilizado durante milenios para intercambiar bienes y servicios. Sin embargo, hay quienes le piden a un ser omnipotente que les resuelva la vida mientras ellos no hacen absolutamente nada al respecto. Dentro de todas las peticiones que Dios recibe a diario, hay una que parece ser la favorita de muchos: «Mándame dinero». Porque, claro, no hay nada más original que pedirle a una entidad divina que solucione tus problemas financieros en lugar de, no sé… trabajar, ahorrar o tomar mejores decisiones económicas.

No le pida dinero a Dios

Imagínate, por un momento, la escena celestial: Dios sentado en su trono, revisando las oraciones del día… «Oh, espera, aquí hay otro que quiere dinero. ¡Qué sorpresa, no me lo esperaba!» Un caso rarísimo entre los billones de personas que piden exactamente lo mismo cada segundo. En serio, ¿qué parte del concepto no entienden? Se supone que es el Creador del universo, no un cajero cósmico. Y peor aún, algunos esperan que, de una forma mística, una transferencia celestial caiga en su cuenta bancaria mientras siguen sentados, esperando su bendición.

Lo más curioso es que el dinero ni siquiera es un invento divino. Es una creación enteramente humana, diseñada para facilitar el comercio. Si Dios realmente quisiera repartir riquezas, lo haría con un sistema más eficiente, sin depender de la inflación, los mercados volátiles y las tasas de interés. Pero no, hay quienes esperan un milagro financiero en lugar de actuar con sentido común.

Imaginen que Dios respondiera estas plegarias con un sistema automatizado:

«Gracias por su solicitud. Su petición ha sido registrada. Actualmente, hay un alto volumen de oraciones pidiendo lo mismo, por lo que su respuesta puede tardar… bueno, una eternidad. Para agilizar su caso, considere esforzarse más, con pasión y convicción. O mejor aún, consiga un trabajo. Bendiciones».

Así que, si eres de los que siguen esperando un milagro financiero desde el cielo, quizás sería más efectivo abrir una cuenta de ahorros, aprender sobre inversiones y tomar el control de tu economía. Porque, aunque Dios pueda hacer milagros, no parece estar interesado en resolver lo que tú mismo podrías solucionar con un poco de sentido común. Pero bueno, si quieres seguir rezando, adelante…


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