Grandes engaños de nuestro tiempo

Vivimos en una era de eufemismos ridículos, donde se pretende disfrazar lo feo con palabras bonitas. Dos de los mejores ejemplos de esta hipocresía colectiva son la supuesta «envidia de la buena» y la «discriminación positiva». Porque, claro, si metemos la palabra «buena» o «positiva» junto a conceptos que de por sí son repulsivos, entonces todo suena mucho mejor, ¿no? Como si llamarle «caricia fuerte» a un golpe lo hiciera menos doloroso.

Empecemos por la famosa «envidia de la buena». ¿En serio? Como si la envidia, esa emoción ponzoñosa que nos carcome cuando alguien tiene algo que nosotros no, pudiera tener una versión «sana». En lugar de admitir que nos molesta el éxito ajeno, nos inventamos este cuento para que no parezca que estamos amargados. Si de verdad admiraras algo, lo aceptarías sin resentimientos y, en lugar de querer lo que el otro tiene, te inspirarías a lograrlo por tu cuenta. Pero no, es mucho más fácil decir «te tengo envidia de la buena» y seguir en la comodidad del resentimiento disfrazado.

Luego tenemos la joya de la «discriminación positiva». O sea, una discriminación que se supone que está bien porque ayuda a ciertos grupos. Como si dividir a las personas por categorías y darles ventajas en función de ello fuera algo digno de aplauso. La discriminación es discriminación, punto. No importa cuánto perfume le pongas, sigue apestando a injusticia. La equidad no se logra favoreciendo a unos sobre otros, sino eliminando cualquier tipo de trato especial. Pero no, a la sociedad le encanta jugar a la «justicia selectiva», donde ser justo con todos es demasiado trabajo, así que mejor inclinamos la balanza según convenga.

Lo más irónico es que la solución es tan simple y lógica que parece mentira que nos cueste tanto aplicarla: admirar en lugar de envidiar, y ser justos en lugar de preferenciales. Pero claro, eso implica demasiado esfuerzo. Es mucho más fácil disfrazar los vicios de virtudes y seguir con nuestra hipocresía colectiva. Total, ¿Quién necesita honestidad cuando tenemos eufemismos tan bonitos?


Descubre más desde Hauschildt

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar