Nuestros legisladores parecen estar más enfocados en imponer restricciones y prohibiciones a las personas que cumplen con la ley, mientras que aquellos con malas intenciones parecen no verse afectados por estas medidas. Las reglas, leyes y obstáculos que se implementan a menudo dejan a los ciudadanos honestos en una posición vulnerable, mientras que los delincuentes operan al margen de la ley.

Estos individuos con malas intenciones tienen acceso a recursos y bienes a través del mercado negro, lo que les permite eludir las restricciones legales con facilidad. Incluso en Europa, donde se presume que las leyes son estrictas y efectivas, los delincuentes encuentran formas de obtener lo que necesitan sin mayores dificultades. A pesar de las afirmaciones de que las medidas de seguridad y las leyes son efectivas, la realidad muestra que los malos tienen un acceso relativamente fácil a lo que buscan.
Mientras que las personas de bien se ven limitadas y controladas por las leyes, los delincuentes continúan operando con relativa libertad, aprovechando las debilidades del sistema legal y el mercado negro para obtener sus recursos.
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