Existen muchas creencias y prácticas que, al igual que la pulserita de la suerte, no pueden ser comprobadas y utilizan argumentos falsos pero irrefutables para justificar su efectividad. Aquí tienes algunos ejemplos:

- Amuletos y talismanes: Estos objetos se consideran portadores de buena suerte o protectores contra el mal. Si algo malo sucede, se argumenta que sin el amuleto la situación habría sido peor.
- Horóscopos: Las predicciones basadas en la astrología a menudo se interpretan de manera flexible. Si no coinciden con la realidad, se puede decir que la interpretación fue incorrecta o que otros factores influyeron.
- Supersticiones: Creencias como no pasar debajo de una escalera o cruzar los dedos para tener suerte. Si algo malo sucede, se puede decir que no se siguió la superstición correctamente.
- Afirmaciones positivas: Repetir frases motivacionales para atraer cosas buenas. Si no funcionan, se puede argumentar que no se repitieron con suficiente convicción o frecuencia.
- Curanderos y sanadores espirituales: A menudo se dice que si una cura no funciona, es porque el paciente no tenía suficiente fe o no siguió las instrucciones correctamente.
- Numerología: La creencia de que los números tienen un significado especial y pueden influir en la vida de las personas. Si las predicciones no se cumplen, se puede argumentar que los números fueron mal interpretados.
- Cristales y piedras energéticas: Se cree que ciertos cristales tienen propiedades curativas o energéticas. Si no se siente ningún efecto, se puede decir que el cristal no fue limpiado o cargado adecuadamente.
- Rituales y ceremonias: Muchas culturas tienen rituales para atraer la buena suerte o alejar el mal. Si no funcionan, se puede argumentar que el ritual no se realizó correctamente o en el momento adecuado.
Estos ejemplos muestran cómo ciertas creencias y prácticas pueden crear argumentos que son difíciles de refutar, independientemente de su efectividad real.
Estas creencias y prácticas suelen ofrecer una sensación de control o consuelo, lo que puede ser muy poderoso a nivel psicológico.
Las creencias y prácticas basadas en argumentos difíciles de refutar no se limitan a lo esotérico; también se pueden encontrar en sectores como la política y la salud. Aquí tienes algunos ejemplos:
Política
- Promesas electorales: Los políticos pueden hacer promesas vagas o ambiciosas. Si no se cumplen, pueden argumentar que factores externos o la oposición impidieron su realización.
- Propaganda: La información sesgada o manipulada puede ser difícil de desmentir, ya que se presenta de manera que refuerza las creencias preexistentes de las personas.
Salud
- Dietas milagrosas: Prometen resultados rápidos y espectaculares. Si no funcionan, se puede culpar al usuario por no seguir la dieta al pie de la letra.
- Ciertos «tratamientos o medicamentos»: Si no funcionan, se puede argumentar que el paciente no siguió el tratamiento correctamente, que su condición era demasiado grave para ser tratada o que sin el «tratamiento / medicamento» la situación habría sido peor.
- Tratamientos alternativos: Como la homeopatía o la acupuntura, que a menudo se justifican con argumentos difíciles de comprobar científicamente.
- Mitos sobre la salud: Creencias populares como “beber ocho vasos de agua al día” o “los suplementos vitamínicos son siempre beneficiosos”. Si no se ven resultados, se puede argumentar que no se siguieron las recomendaciones correctamente.
Estas prácticas pueden ser muy persuasivas porque ofrecen explicaciones simples y reconfortantes para problemas complejos.
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