La falacia del costo hundido es un sesgo cognitivo que consiste en dotar de valor a una inversión personal relevante del pasado, e irrecuperable a todas luces, para mantener a flote un proyecto cuyas expectativas son muy desalentadoras. En otras palabras, nos aferramos a lo que ya hemos invertido, incluso cuando las perspectivas de éxito son escasas.
Principios básicos de la falacia del costo hundido:
- Costo hundido: Se refiere a toda inversión que se considera irrecuperable debido a circunstancias objetivas. Puede ser un desembolso financiero, un proyecto laboral o incluso una relación personal.
- Apego emocional: Cuanto mayor es el apego emocional o las expectativas de resultado hacia una inversión pasada, más difícil resulta desprenderse de ella.
- Dificultad para abandonar: El problema principal de esta falacia radica en los procesos de toma de decisiones. Nos cuesta abandonar proyectos o relaciones en los que hemos invertido mucho esfuerzo y tiempo, aunque no sean viables.
¿Cómo puedo evitar caer en la falacia del costo hundido?
- Evalúa objetivamente: Realiza evaluaciones periódicas y objetivas de tus proyectos o inversiones. Considera los costos y beneficios futuros en lugar de aferrarte a lo que ya has invertido. Si gastar dinero adicional en una propuesta perdedora te endeuda o te aleja de tus metas de ahorro, probablemente no valga la pena.
- Separa emociones y consideraciones personales: Al tomar decisiones empresariales o económicas, intenta separar las emociones y consideraciones personales. Enfócate en evaluar los aspectos financieros y no te dejes llevar por el apego emocional a inversiones pasadas.
- Busca asesoramiento externo imparcial: A veces, contar con una perspectiva externa puede ayudarte a evaluar la viabilidad de tus inversiones. Evita tomar decisiones basadas únicamente en el pasado y busca consejo de expertos o asesores financieros.
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