Índice stripper
Es posible medir la economía a través de los locales nocturnos. De hecho, puede ser un indicador importante del dinamismo económico de una ciudad o región.
El Night-Mix Index
Algunas ciudades han comenzado a reconocer la importancia de la economía nocturna y han implementado estrategias para medirla y potenciarla. Por ejemplo, Londres ha realizado esfuerzos para calcular el valor de su economía nocturna, incluyendo las contribuciones tributarias de restaurantes, discotecas, taxis y otros servicios nocturnos. El “Night-Mix Index” estudia la composición de la economía nocturna en diferentes zonas de una ciudad, basándose en indicadores como el número, tipo y tamaño de los negocios, el número de personas que trabajan durante la noche, y la evolución y crecimiento de la economía nocturna en relación con otras áreas de la economía local.
El índice de los pintalabios
El Índice de los Pintalabios es una teoría económica bastante interesante. Fue acuñado por Leonard Lauder, heredero de la firma de belleza Estée Lauder, a principios del siglo XXI. La teoría sugiere que cuando la economía está en recesión o atraviesa tiempos difíciles, las ventas de cosméticos, especialmente las barras de labios, tienden a aumentar.
La idea detrás de esto es que los pintalabios son un lujo asequible, y en tiempos de incertidumbre económica, las personas pueden optar por pequeños lujos en lugar de grandes gastos. Por ejemplo, en lugar de comprar un bolso de diseñador o una pieza de joyería costosa, alguien podría decidir comprar un pintalabios como una forma de escapismo o para sentirse mejor.
Este fenómeno se ha observado en varios momentos de la historia, como durante la Gran Depresión y las recesiones de 1990, 2001 y la crisis económica de 2008-2009. Incluso se ha reportado que en 2022, las ventas de pintalabios aumentaron en un 60% en comparación con el año anterior, lo que algunos interpretan como una señal de advertencia de una posible recesión.
Aunque el Índice de los Pintalabios ha sido un indicador curioso y a veces preciso de la salud económica, no es una ciencia exacta y hay excepciones a la regla. Sin embargo, sigue siendo un tema de discusión fascinante en el mundo de la economía y la psicología del consumidor.

Índice de los calzoncillos
El “Índice de los Calzoncillos” es un indicador económico algo inusual que fue popularizado por Alan Greenspan, quien fue presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos entre 1987 y 2006. Greenspan consideraba que el gasto de los hombres en ropa interior es un indicador fiable de recesión. La teoría es que cuando la economía se deteriora, los hombres tienden a reducir el gasto en artículos no esenciales como la ropa interior nueva, lo que podría ser un signo temprano de problemas económicos.
Este indicador es parte de una serie de medidas no convencionales que algunos economistas utilizan para evaluar la salud económica de una sociedad, más allá de los indicadores macroeconómicos tradicionales como el PIB o la inflación. Aunque pueda parecer curioso, este tipo de indicadores pueden ofrecer una perspectiva interesante sobre las tendencias de consumo y, por extensión, sobre la economía en general.
Índice de las cajas de cartón
El Índice de las Cajas de Cartón es un indicador económico global que los analistas utilizan para determinar la relación entre la demanda de bienes de consumo y la actividad manufacturera mundial. Este índice se basa en la producción de cajas de cartón, ya que entre el 70% y el 80% de los bienes comercializados globalmente se embalan en cajas de cartón.
La importancia de este índice radica en que la producción de cajas de cartón es un reflejo de la actividad manufacturera, la proyección de ventas de las empresas y las tendencias de la economía. Por ejemplo, un aumento en la producción de cajas de cartón puede indicar un aumento en la fabricación de bienes, mientras que una disminución podría señalar una desaceleración de la fabricación.
Además, el cartón es una solución de empaque sostenible que proviene de fuentes renovables, es reciclable y biodegradable, lo que lo hace un material preferido para el embalaje en el comercio internacional y el comercio electrónico.
El índice del dobladillo de la falda
El Índice del Dobladillo de la Falda, también conocido como el Índice del Dobladillo, es una teoría económica presentada por el economista George Taylor en 1926. La teoría sugiere que existe una correlación entre la longitud de las faldas de las mujeres y la situación económica del mercado. Según esta teoría, los dobladillos de las faldas tienden a subir cuando la economía está en auge y a bajar durante los periodos de recesión.
Por ejemplo, durante los prósperos años 20, las mujeres empezaron a usar faldas más cortas, lo que se interpretó como un signo de poder adquisitivo y confianza económica. En contraste, durante la Gran Depresión, las faldas se alargaron, reflejando tiempos económicos más difíciles.
Aunque es una teoría interesante, estudios más recientes han sugerido que el índice del dobladillo tiene un desfase de unos tres años y, por lo tanto, no sería un indicador fiable para hacer pronósticos económicos inmediatos. Sin embargo, sigue siendo un ejemplo curioso de cómo la moda puede reflejar tendencias económicas más amplias.
El índice económico de las camareras calientes
El “Índice económico de las Camareras ‘Calientes’” es un indicador económico informal que fue ideado por la revista New York Magazine. Este índice sugiere que durante los tiempos de recesión económica, es más probable que las personas atractivas, que normalmente tendrían trabajos mejor remunerados, terminen trabajando en empleos con salarios más bajos, como ser camareras o camareros.
Según este índice, cuando la economía está floreciendo, las personas atractivas tienen más opciones y suelen elegir trabajos como la venta de apartamentos, promoción de vodkas o como modelos. Pero en tiempos de crisis, estos trabajos se vuelven escasos, y por lo tanto, las personas atractivas pueden terminar trabajando en bares y restaurantes, donde los propietarios los utilizan como un reclamo para atraer clientes.
Este índice no es un indicador económico formal y no ha sido examinado por economistas en estudios serios. Se trata más bien de una observación cultural que ha ganado atención por su peculiar enfoque al evaluar el estado de la economía.

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