Una externalidad es una situación en la que los costes o beneficios de producir o consumir un bien o servicio no se reflejan en su precio de mercado. En otras palabras, las externalidades son efectos secundarios (buenos o malos) que se producen cuando una persona o una empresa realiza una actividad y no asume todos los costes de la misma, o todos los beneficios que le podría reportar.
Existen dos tipos principales de externalidades:
- Externalidad negativa: Surge cuando no se asumen todos los costes de un efecto negativo. Por ejemplo, cuando una empresa contamina su entorno o cuando una persona arroja basura a la calle, se genera un coste social. En estos casos, toda la sociedad sufre las consecuencias de estas acciones, pero el precio de mercado no refleja este coste.
- Externalidad positiva: Surge de un efecto positivo que no se reporta como beneficio directo. Por ejemplo, la investigación científica beneficia a la sociedad en general, pero los precios de mercado no reflejan estos beneficios reales.
Ejemplos:
Externalidades Negativas:
- Contaminación ambiental: Las fábricas que emiten contaminantes al aire o al agua afectan la salud y el bienestar de las personas que viven en las áreas circundantes.
- Ruido excesivo: El ruido de la música alta, vecinos ruidosos o vehículos puede disminuir la calidad de vida de las personas en la zona afectada.
Externalidades Positivas:
- Investigación y desarrollo: Las actividades de investigación pueden llevar a descubrimientos que benefician a toda la sociedad, no solo a la entidad que financió la investigación.
- Educación: Una persona educada puede contribuir positivamente a la sociedad a través de una mayor productividad y conocimiento.
La gestión de estas externalidades es crucial para el bienestar social y económico.
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