Divide y vencerás

En política y psicología, “divide y vencerás” o “dividir para reinar” (del griego: διαίρει καὶ βασίλευε, diaírei kaì basíleue) es una estrategia que consiste en ganar y mantener el poder mediante la ruptura de las concentraciones más grandes en fracciones que tienen menos energía en su aislada individualidad. Esta táctica se aplica en diversos contextos, desde la política hasta la sociología.

En el ámbito político, se utiliza para mantener bajo control un territorio o población dividiendo y fragmentando el poder de las distintas facciones o grupos existentes. Al hacerlo, se evita que puedan unirse en pos de un objetivo común. Esta estrategia previene la formación de entidades más pequeñas con menos contradicciones internas, lo que podría eventualmente unirlas en contra del poder central.

La expresión latina “divide et impera” (pronunciado: dívide et ímpera, que significa “divide y domina”) también se atribuye al emperador romano Julio César. Esta técnica permite a un poder central, incluso uno despótico o colonial-imperialista, gobernar y dominar a una población mucho más numerosa de manera relativamente simple. Al dividir y crear desconfianzas entre las distintas facciones, se disminuyen las posibilidades de uniones y entendimientos en su contra.

Las consecuencias para la sociedad

La estrategia de “divide y vencerás” puede tener consecuencias negativas para la sociedad en varios aspectos:

  1. Fragmentación social:
    • Al dividir grupos sociales, étnicos o culturales, se pueden crear tensiones y conflictos internos. Esto puede debilitar la cohesión social y dificultar la colaboración en la resolución de problemas comunes.
  2. Polarización política:
    • La estrategia de dividir a la sociedad en facciones políticas puede conducir a una polarización extrema.
    • Los líderes políticos pueden explotar estas divisiones para ganar apoyo, pero esto a menudo resulta en una falta de diálogo constructivo y una incapacidad para abordar problemas importantes de manera efectiva.
  3. Desconfianza y hostilidad:
    • Cuando se fomenta la desconfianza entre grupos, se crea un ambiente de hostilidad y rivalidad.
  4. Dificultad para abordar problemas globales:
    • En un mundo cada vez más interconectado, la división y el enfoque exclusivo en intereses nacionales pueden dificultar la cooperación global.
  5. Exclusión y marginación:
    • Al dividir a la sociedad en categorías, algunos grupos pueden quedar excluidos o marginados.
  6. Efectos en la economía:
    • La competencia desmedida entre empresas y la fragmentación de mercados pueden afectar la economía en general.

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