Comprar coches de marcas que no pertenecen a la Unión Europea puede presentar ciertas desventajas, como:
- Homologación: Puede haber problemas con la homologación, ya que los vehículos deben cumplir con las normativas de seguridad y medioambientales de la UE.
- Garantía: La garantía puede ser menos accesible, con posibles dificultades en el servicio y reparaciones fuera de la región de origen del vehículo.
- Soporte técnico: Puede haber una falta de soporte técnico adecuado y dificultades para conseguir repuestos originales.
- Costes adicionales: Los costes de importación, como aranceles e impuestos, pueden ser significativos.
- Menor valor de reventa: Los vehículos no europeos pueden tener un menor valor de reventa en el mercado europeo.
- Diferencias en especificaciones: Los coches pueden tener especificaciones diferentes que no se ajusten completamente a las preferencias o necesidades del mercado europeo.
- Fiabilidad: Según estudios de la OCU, algunas marcas no europeas han mostrado ser menos fiables y tener más averías.
- Costes de mantenimiento: Los gastos de mantenimiento pueden ser más altos debido a la menor disponibilidad de piezas de repuesto y la necesidad de importarlas.
- Servicio postventa: Puede haber una red de servicio postventa menos extensa, lo que dificulta las reparaciones y el mantenimiento.
- Adaptación a normativas locales: Los vehículos pueden requerir modificaciones para cumplir con las normativas locales de seguridad y emisiones.
- Seguro: El seguro de coches importados puede ser más caro debido a la percepción de mayor riesgo o costes de reparación.
- Tiempo de entrega: Los tiempos de entrega de un coche importado pueden ser más largos, especialmente si se requieren adaptaciones o hay problemas de logística.Estas son algunas consideraciones adicionales que pueden afectar la decisión de compra de un coche de marca no europea.

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