Vamos a ser sinceros: intentar predecir lo que va a pasar en el mercado de valores es como tratar de adivinar qué número saldrá en la ruleta. Básicamente, es un tiro al aire. A veces aciertas, y otras… bueno, acabas con la misma cara que cuando te das cuenta de que le has apostado al 0 en la ruleta y salió el 36 rojo.

Pero ojo, que esto no detiene a mucha gente. Están los que se la juegan basándose en gráficas, informes y noticias de última hora, y luego están los que consultan a la Bruja Lola (o su versión moderna: el gurú de YouTube que jura saber qué hará Tesla mañana). Ambos tienen algo en común: podrían acertar o fallar, y al final, es más suerte que ciencia. La diferencia es que, al menos, la Bruja Lola te deja con una vela perfumada de recuerdo.
Si eres de los que piensan que invertir en la bolsa es «fácil» porque alguien te dijo que «solo hay que comprar barato y vender caro», te tengo noticias: no es tan simple. Primero, porque nadie sabe realmente cuándo algo está «barato» hasta que ya pasó. Y segundo, porque los mercados son como una telenovela: llenos de giros inesperados, traiciones y momentos de locura colectiva.
Entonces, ¿qué hacer si no tienes ni idea de cómo funciona la bolsa pero te pica el bichito de querer ganar dinero rápido? Mi consejo: vete al casino. Sí, al casino. Al menos allí sabes que perderás dinero con estilo. Entre luces, tragos y un ambiente lleno de emoción, la experiencia será más llevadera. Además, ¿quién sabe? Podrías ganar en la ruleta, hacer amigos o, en el peor de los casos, tener una anécdota divertida para contar.
Por supuesto, esto no quiere decir que no puedas aprender sobre inversiones si realmente te interesa. Pero si solo estás buscando un camino fácil para «hacerte rico», estás en la dirección equivocada. Porque el mercado de valores, como el amor, requiere paciencia, dedicación y, sobre todo, aceptar que nada está garantizado.
Así que, si te sientes tentado a seguir el consejo del primo de un amigo que «hizo una fortuna en criptos», recuerda que también está la opción de invertir en algo más seguro: una buena cena, unas vacaciones o, claro, una visita al casino. Por lo menos, ahí las luces y los sonidos son más honestos: te dicen desde el principio que la casa siempre gana.
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