La resiliencia, entendida como la capacidad de adaptarse y superar situaciones adversas, ha sido un concepto clave en disciplinas como la psicología, la ecología y el desarrollo social. Sin embargo, en los últimos años, este término ha sido cooptado y reinterpretado en ciertos contextos, particularmente en el ámbito político y corporativo, para justificar ajustes y decisiones que, en esencia, perpetúan desigualdades o imponen sacrificios desproporcionados a sectores vulnerables de la sociedad. Esta utilización, que podríamos llamar «resiliencia manipulativa», merece un análisis crítico profundo.

La Resiliencia Manipulativa: Una Herramienta para el Control
La «resiliencia manipulativa» se refiere al uso estratégico de la narrativa de resiliencia para incentivar la aceptación pasiva de cambios que podrían ser considerados inaceptables o injustos. Este fenómeno se observa, por ejemplo, en contextos laborales donde las empresas enfrentan crisis financieras. En lugar de buscar soluciones colectivas o asumir responsabilidades compartidas, estas organizaciones a menudo exigen a los empleados que «sean resilientes» ante despidos masivos, reducciones salariales o condiciones laborales precarias. La narrativa se desplaza del sistema que genera la crisis a la fortaleza individual del trabajador, convirtiendo la resiliencia en una herramienta de control y desplazando el foco de la acción estructural.
Resiliencia Política: Legitimando lo Injustificable
En el ámbito político, la «resiliencia política» aparece como una estrategia discursiva para justificar políticas que, de otro modo, encontrarían una fuerte resistencia. Un ejemplo común es el uso de este concepto en el contexto del cambio climático. Los gobiernos promueven la «resiliencia comunitaria» como respuesta a desastres naturales cada vez más frecuentes, mientras continúan apoyando industrias extractivas o postergan acciones contundentes para mitigar el problema desde su raíz. La narrativa de resiliencia aquí sirve para desplazar la responsabilidad hacia las comunidades afectadas, presentándolas como protagonistas de su propia salvación, mientras las estructuras que perpetúan el riesgo permanecen intactas.
El Riesgo de Normalizar lo Inaceptable
El uso distorsionado de la resiliencia tiene el peligroso efecto de normalizar situaciones de inequidad y sufrimiento. Cuando se pide a las personas que «sean resilientes» frente a recortes en servicios esenciales, despojos de tierras o políticas de austeridad, se desactiva la capacidad de protesta y organización colectiva. Esto refuerza la idea de que las dificultades no sólo son inevitables, sino también deseables como catalizadores de crecimiento personal o comunitario. En realidad, este enfoque despoja a los individuos de su capacidad de exigir justicia, convirtiéndolos en cómplices involuntarios de un sistema que no prioriza su bienestar.
Estrategias para Resistir la Resiliencia Manipulativa
- Cuestionar la narrativa dominante: Es crucial analizar quién se beneficia de la promoción de la resiliencia en un contexto dado. Si la narrativa desvía la atención de problemas estructurales, es necesario replantear las soluciones propuestas.
- Promover la acción colectiva: La verdadera resiliencia no debe ser individualista ni desmovilizadora. En cambio, debe fomentarse una resiliencia colectiva que permita a las comunidades organizarse para desafiar las estructuras que generan desigualdad.
- Exigir rendición de cuentas: Las instituciones que promueven la resiliencia también deben ser responsables de abordar las causas subyacentes de las crisis que pretenden resolver.
La resiliencia, en su esencia, es una cualidad valiosa y necesaria. Sin embargo, cuando es manipulada para perpetuar sistemas injustos o para justificar cambios inaceptables, se convierte en una herramienta peligrosa. Reconocer y resistir estas prácticas es un paso crucial para construir sociedades más justas, donde la resiliencia sea un acto de transformación y no una excusa para la inacción o el abuso.
Descubre más desde Hauschildt
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.