Es bastante común que las personas confundan el deseo con la realidad. Esto puede suceder cuando alguien quiere algo tan intensamente que empieza a creer que ya es una realidad, incluso cuando no lo es. Este fenómeno se conoce como “pensamiento desiderativo” o “ilusión de control”.
Por ejemplo, alguien puede desear tanto ganar la lotería que empieza a planificar cómo gastará el dinero, a pesar de que las probabilidades de ganar son extremadamente bajas. O alguien puede desear tanto que una persona se enamore de él o ella, que empieza a interpretar cualquier pequeña señal como una prueba de que el sentimiento es mutuo, incluso cuando no hay evidencia real de ello.
Los deseos son una parte normal y saludable de la vida humana. Sin embargo, cuando los deseos se confunden con la realidad, pueden llevar a la decepción y al dolor. Por lo tanto, es crucial mantener una perspectiva equilibrada y realista.
El pensamiento desiderativo
El pensamiento desiderativo es un fenómeno psicológico en el que las personas ven la realidad no como es, sino como desearían que fuera. Este tipo de pensamiento se basa más en las emociones y los deseos que en las evidencias.
Cuando deseamos algo intensamente, ese deseo puede influir en nuestras decisiones y percepciones, hasta el punto de que podemos empezar a ver solo lo que queremos ver. Por ejemplo, si deseamos mucho que una relación funcione, podemos ignorar las señales de problemas y convencernos de que todo va bien.
El pensamiento desiderativo puede ser una fuente de motivación, pero también puede llevar a la decepción y a la negación de la realidad1. Puede hacer que nos centremos excesivamente en el resultado deseado, ignorando las señales que indican que vamos por mal camino.
El pensamiento desiderativo no nace de la realidad, sino de lo que deseamos que suceda. Por lo tanto, puede llevar a conclusiones y decisiones basadas en lo que más nos gustaría, en lugar de en la realidad.
En resumen, el pensamiento desiderativo puede ser útil para motivarnos hacia nuestros objetivos, pero también es importante mantener una perspectiva equilibrada y realista para evitar decepciones y problemas.
El pensamiento desiderativo puede influir en varias áreas de nuestras vidas, incluyendo el trabajo, el amor, la política y la economía. Aquí te dejo algunos ejemplos:
En el trabajo: El pensamiento desiderativo puede influir en cómo percibimos y manejamos nuestras responsabilidades laborales. Por ejemplo, si deseamos mucho un ascenso, podemos ignorar las señales de problemas y convencernos de que estamos haciendo un excelente trabajo, incluso cuando no es así. Este tipo de pensamiento puede llevar a decisiones y juicios inexactos, y puede provocar problemas en nuestro entorno laboral.
En el amor: En las relaciones amorosas, el pensamiento desiderativo puede llevarnos a ver solo lo que queremos ver. Por ejemplo, si deseamos que una relación funcione, podemos ignorar las señales de problemas y convencernos de que todo va bien. Esto puede llevar a decepciones y a la negación de la realidad.
En la política: En el ámbito político, el pensamiento desiderativo puede manifestarse cuando los individuos o grupos desean fervientemente un resultado político y actúan como si ese resultado ya fuera una realidad. Esto puede llevar a decisiones y acciones que ignoran la realidad política actual.
En la economía: En economía, el pensamiento desiderativo puede llevar a decisiones financieras y económicas basadas en lo que nos gustaría que sucediera, en lugar de en la realidad económica. Por ejemplo, un inversor puede desear tanto que una inversión sea rentable que ignore las señales de riesgo.
La ilusión de control
La ilusión de control es un fenómeno psicológico que se refiere a la creencia errónea de que uno puede influir o controlar eventos que en realidad son producidos por azar. Fue definida por primera vez por la psicóloga Ellen Langer en 1975.
Las personas a menudo sienten que tienen control sobre eventos que realmente están fuera de su control. Por ejemplo, pueden sentir que tienen más posibilidades de ganar una lotería si eligen los números ellas mismas. Este hecho se conoce como ilusión de control.
La ilusión de control puede influir en nuestra toma de decisiones diarias y se relaciona con la necesidad humana de sentirse seguros y capaces de influir en su entorno. Sin embargo, esta ilusión puede tener tanto aspectos positivos como negativos en nuestra calidad de vida y nuestras elecciones.
Por ejemplo, la ilusión de control puede llevar a las personas a sobreestimar sus habilidades y a percibir que estas determinarán el resultado final en situaciones donde el resultado está mayoritariamente determinado por el azar. Esto puede llevar a decisiones y juicios inexactos.
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