Los problemas vienen solos

¡Ay, los problemas! Esos compañeros de vida que, aunque nadie los invita, siempre encuentran la manera de colarse en la fiesta.

Los problemas vienen solos

El problema no es que la vida traiga dificultades, porque eso es inevitable. El tema es cuando vamos por ahí, cual detectives amateurs, buscando dramas que podríamos perfectamente evitar.

Y es que, seamos honestos: buscar problemas es agotador. No solo te quita tiempo y energía, sino que también te mete en un círculo vicioso de negatividad. Una vez que empiezas, es difícil parar. Y si no tienes cuidado, acabas siendo ese amigo que siempre tiene una historia trágica que contar o una crisis existencial cada dos semanas.

Entonces, ¿Cuál es la solución? Muy fácil: aprende a elegir tus batallas.

La vida ya tiene sus propios retos, como llegar a fin de mes o recordar las contraseñas de tus cuentas. Así que, en lugar de buscar problemas, ¿por qué no dedicarte a encontrar soluciones, buenos momentos o incluso un poco de paz mental? Porque, seamos claros: los problemas, si son reales, ya llegarán solos sin necesidad de que los invites a tomar café.

Así que, la próxima vez que veas una situación que huele a drama, recuerda este mantra: «¡Paso! Los problemas vienen solos; yo no los busco. ¡Que me encuentren ellos si tanto me necesitan!»


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