El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que muestra que dos personas pueden no cooperar incluso si ello va en contra del interés de ambas1. Fue desarrollado originalmente por Merrill M. Flood y Melvin Dresher mientras trabajaban en RAND en 1950. Aquí está la enunciación clásica del dilema:

La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante un año por un cargo menor. Esto se resume en la siguiente matriz de pagos:
Tabla
Confiesa (Confiesa 6 años Niega 10 años)
Niega (Confiesa 10 años Niega 1 año)
Vamos a suponer que ambos prisioneros son completamente egoístas y su única meta es reducir su propia estancia en la cárcel. Como prisioneros, tienen dos opciones: cooperar con su cómplice y permanecer callados, o traicionar a su cómplice y confesar. El resultado de cada elección depende de la elección del cómplice.
En el dilema del prisionero iterado, la cooperación puede obtenerse como un resultado de equilibrio. Aquí se juega repetidamente, por lo que, cuando se repite el juego, se ofrece a cada jugador la oportunidad de castigar al otro jugador por la no cooperación en juegos anteriores. Así, el incentivo para defraudar puede ser superado por la amenaza del castigo, lo que conduce a un resultado cooperativo.
En resumen, el dilema del prisionero ilustra cómo las decisiones individuales pueden afectar a ambas partes, incluso cuando la cooperación sería más beneficiosa para ambos. Es un recordatorio de cómo la elección egoísta puede llevar a resultados subóptimos en situaciones interdependientes.
¿Hay alguna solución al dilema del prisionero?
El dilema del prisionero es un desafío intrigante que plantea una pregunta fundamental sobre la cooperación y el egoísmo. Aunque no existe una solución única, hay algunas estrategias que pueden ayudar a los prisioneros a obtener mejores resultados:
- Cooperación Iterada: En un escenario donde los prisioneros juegan el juego repetidamente, la cooperación puede surgir como un resultado de equilibrio. Si ambos prisioneros se dan cuenta de que sus acciones afectan a largo plazo, pueden optar por cooperar para evitar castigos futuros. La amenaza de represalias puede fomentar la cooperación.
- Tit-for-Tat: Esta estrategia implica comenzar cooperando y luego seguir la elección del oponente en el turno anterior. Si el oponente coopera, tú también cooperas; si el oponente traiciona, tú también lo haces. Es una estrategia simple pero efectiva para fomentar la cooperación.
- Estrategias Mixtas: En lugar de elegir siempre la misma acción, los prisioneros pueden usar una mezcla de cooperación y traición. Esto puede dificultar la predicción del comportamiento del otro y evitar que se queden atrapados en un ciclo de traición.
- Comunicación y Confianza: Si los prisioneros pueden comunicarse antes de tomar una decisión, pueden establecer acuerdos o confiar en que el otro no los traicionará. Sin embargo, esto también puede ser arriesgado, ya que uno podría mentir.
- Cambiar el Juego: En situaciones del mundo real, las reglas pueden cambiar. Por ejemplo, si los prisioneros saben que el juego se repetirá indefinidamente, pueden optar por cooperar desde el principio.
En última instancia, la solución al dilema del prisionero depende de la psicología, la comunicación y las circunstancias específicas. La cooperación puede ser difícil, pero a veces es la mejor opción para ambos prisioneros a largo plazo.
¿Cómo se relaciona esto con la vida real?
El dilema del prisionero tiene aplicaciones en la vida real y se manifiesta en diversas situaciones. Aquí hay algunos ejemplos:
- Colaboración Empresarial: En el mundo de los negocios, las empresas a menudo se enfrentan a decisiones sobre si cooperar con competidores o actuar de manera egoísta para maximizar sus propios beneficios. Por ejemplo, en un oligopolio, las empresas pueden elegir entre reducir los precios (cooperación) o aumentarlos (traición). La cooperación puede beneficiar a todas las partes, pero la traición puede generar ganancias inmediatas.
- Crisis Ambientales: La cooperación internacional en cuestiones ambientales, como el cambio climático o la conservación de recursos naturales, es un ejemplo. Los países deben decidir si cooperar para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o actuar de manera egoísta en busca de beneficios a corto plazo. La cooperación global es crucial para abordar estos problemas.
- Relaciones Personales: Las relaciones interpersonales también enfrentan dilemas similares. Por ejemplo, dos amigos pueden decidir si confiar el uno en el otro o proteger sus propios intereses. La confianza y la cooperación son esenciales para mantener relaciones saludables.
- Negociaciones y Acuerdos: En situaciones de negociación, como acuerdos comerciales o tratados internacionales, las partes deben decidir si cooperar o traicionar. La cooperación puede llevar a beneficios mutuos, mientras que la traición puede generar conflictos.
- Crimen y Castigo: El sistema legal se basa en la idea de castigar a los infractores para disuadir el comportamiento delictivo. Sin embargo, los prisioneros enfrentan el dilema de si cooperar con las autoridades (confesar) o proteger a su cómplice (negar).
El dilema del prisionero es relevante en una variedad de contextos, y las decisiones individuales pueden afectar a otras personas y al bienestar general. La cooperación y la confianza son fundamentales para superar este dilema en la vida real.
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